nder Lilies: Quietus of the Knights es un Metroidvania elegante, melancólico y sorprendentemente completo. Su excelente ambientación, gran apartado visual, música nostálgica, combate variado y sistema de builds basado en espíritus lo convierten en una experiencia muy recomendable. Puede que no reinvente el género, pero sí demuestra cómo ejecutar casi todos sus elementos de manera sobresaliente. Actualmente, es fácilmente uno de los Metroidvania más completos que puedes jugar.
Metro Exodus es una joya con aristas. Si tienes la oportunidad de jugarlo en hardware moderno (Series X o una PC sólida), encontrarás una de las aventuras más inmersivas de la década. Si tu única opción es la generación pasada, prepárate para una lucha de resistencia contra los crashes, porque el juego es una maravilla que, tristemente, a veces no se deja jugar.
Rage 2 es un título de contrastes. Por un lado, tiene el mejor "gunplay" del mercado gracias a la herencia de id Software, pero por otro, está contenido en un envase genérico y repetitivo. Es un juego mediano. No es un mal título, pero carece de la chispa necesaria para ser memorable. Es la opción ideal para esos momentos de sequía donde no hay nada mejor que jugar y solo quieres apagar el cerebro, disfrutar de unos buenos gráficos y reventar cosas durante un fin de semana.
Blasphemous 2 es un buen Metroidvania, sólido y visualmente impecable, pero da la sensación de que la novedad ya se ha agotado. Es una compra recomendada para los fans, pero se queda un escalón por debajo del impacto emocional y la aspereza del original.
outh Park: The Fractured But Whole no es solo un gran juego basado en una serie: es uno de los RPG más sólidos, originales y divertidos de su generación. Una mezcla perfecta entre sátira, narrativa creativa y mecánicas profundas que sigue vigente y recomendable incluso años después de su lanzamiento.
Blasphemous es un viaje a través de un mundo oscuro y perturbador que destaca por su arte y su capacidad de recompensar la perseverancia.
Hollow Knight es el mejor Metroidvania que existe: un juego perfecto que destaca. Es una obra sobresaliente, sin igual en su género.
No te desesperes con la complejidad inicial de sus sistemas. Una vez que descifras las reglas del bucle y empiezas a acumular un arsenal de poderes sobrenaturales, Deathloop se revela como una de las experiencias más satisfactorias y originales de los últimos años. Es un rompecabezas de asesinatos que, una vez dominado, te hace sentir como el amo y señor del tiempo.
La trilogía moderna de Hitman destaca como el mejor ejemplo de sigilo de su generación, gracias a un diseño tipo sandbox donde cada misión ofrece total libertad
RoboCop: Rogue City es un juego hecho por fans, para fans. Es una experiencia entretenida y nostálgica, ideal para quienes llevaban años esperando un buen juego de RoboCop.
Dragon’s Dogma 2 destaca por su apartado visual, su mundo abierto y sistema de combate profundo. Sin embargo cae en la repetición, con combates que pierden sorpresa al volverse predecibles y una historia que resulta cliché y olvidable.
Control es un juego que destaca por su gameplay fluido y creativo, con una estructura tipo Metroidvania que incentiva la exploración y el desbloqueo de habilidades.
Shadow of the Tomb Raider es un juego que hace muchas cosas bien pero pocas cosas nuevas. Repite demasiado su fórmula.
Rise of the Tomb Raider es una buena secuela que mejora varias cosas del juego original. El doblaje latino es excelente y eso siempre es un plus.
Dishonored: La Muerte del Forastero es exactamente lo que parece: más Dishonored, sin grandes cambios
Dishonored 2 no reinventa la fórmula, pero la perfecciona. Se ve mejor, se juega mejor. Sí, los diseños de personajes siguen siendo un punto débil pero en lo importante —gameplay, libertad, diseño de niveles— es sobresaliente.
Dishonored llegó al final de la generación de Xbox 360 y PlayStation 3, lo que inevitablemente limitó su alcance técnico. Es un juego que claramente tiene ideas más grandes que la tecnología que lo sostiene.
Resident Evil 3 remake es como esa película que dura poco, pero te mantiene enganchado todo el tiempo. No intenta ser más de lo que es… y en ese enfoque encuentra su fuerza.
Resident Evil 4 (2023) es un gran juego. Se ve increíble, se juega mejor que nunca y tiene mejoras claras en combate, narrativa y diseño de personajes.
Pero también es un remake demasiado conservador. Un excelente remake… del juego que menos lo necesitaba.
Resident Evil 2 (2019) es un ejemplo clarísimo de cómo rehacer un clásico sin perder su esencia. No busca ser un juego de acción disfrazado de terror, ni simplifica sus sistemas para ser más accesible. Al contrario, apuesta por la incomodidad, por la tensión constante, por hacer que el jugador se sienta vulnerable.





















