Control es uno de esos juegos que no buscan encajar… y precisamente por eso terminan destacando. Remedy Entertainment apuesta aquí por una experiencia que mezcla acción, misterio y una narrativa que juega constantemente con lo extraño, lo simbólico y lo inexplicable. No es un juego para todos, pero sí uno que deja huella.
Un Metroidvania disfrazado de shooter
Aunque a primera vista parece un shooter en tercera persona, Control es, en esencia, un Metroidvania moderno. El progreso no depende solo de avanzar en la historia, sino de desbloquear habilidades que te permiten acceder a nuevas zonas del Antiguo Edificio Federal. Puertas que antes no podías abrir, caminos inaccesibles, secretos ocultos… todo empieza a tener sentido conforme tu personaje crece.
Esta estructura le da un ritmo muy particular: no es lineal, sino expansivo. Siempre hay algo pendiente, algo que volver a explorar.
Gameplay: fluido, poderoso y adictivo
Donde el juego realmente brilla es en su jugabilidad. El combate es dinámico, rápido y muy satisfactorio. Pero hay una habilidad que lo cambia todo: la levitación.
Flotar en medio del combate, esquivar ataques desde el aire y lanzar objetos con telequinesis convierte cada enfrentamiento en algo casi coreográfico. Es, sin duda, el punto más divertido del juego. Aquí no solo disparas. Dominas el espacio.
Suspenso psicológico y narrativa meta
La historia de Control no se cuenta de forma tradicional. Es fragmentada, enigmática, llena de documentos, grabaciones y eventos que rozan lo surreal. El juego construye un ambiente de suspenso psicológico constante:
- entidades incomprensibles
- espacios que no obedecen la lógica
- una realidad que parece desmoronarse
Todo esto genera una sensación muy particular: no siempre entiendes lo que está pasando… pero sí sientes que hay algo más grande detrás. Es una narrativa que apuesta más por la atmósfera que por la claridad.
El momento “Take Control”: un clímax inolvidable
Hay momentos buenos en Control… y luego está ese momento.
La secuencia acompañada por “Take Control” de Poets of the Fall es, sin exagerar, uno de los clímax más memorables del juego moderno. La música, el ritmo del combate, la dirección visual… todo se alinea para crear una escena que se siente como una explosión de energía contenida durante horas. Es de esos momentos donde el videojuego como medio demuestra todo lo que puede hacer.
¿Alan, eres tú?
Uno de los momentos más memorables de Control es reminiscente a aquel momento en “Fragmentado“, donde al final nos enteramos que esa película está en el universo de “Unbreakable“. Pues Control, en su DLC: AWE, vincula los eventos del videojuego con un clásico olvidado de la era de Xbox 360. Un viejo exclusivo que me gustó mucho: Alan Wake (reseña aquí). Así es que Control ocurre en el mismo universo de Alan Wake y fue gracias a este juego que Alan Wake 2 comenzó a materializarse. Un momentazo.
El problema: repetición y espacios monótonos
Pero no todo es acierto.
El diseño de escenarios, aunque interesante al inicio, se vuelve repetitivo. El estilo brutalista del edificio —con sus pasillos de concreto, oficinas similares y espacios cerrados— termina jugando en contra de la variedad visual. A esto se suma cierta repetición en las mecánicas de combate y misiones, lo que puede generar fatiga en sesiones largas.
Una historia que puede perderte
La narrativa, aunque interesante, también es uno de sus puntos débiles, no porque esté mal escrita, sino porque puede resultar demasiado críptica. Hay momentos donde el juego parece más interesado en ser enigmático que en comunicar. Para algunos, esto es parte del encanto. Para otros, puede ser frustrante.
La ausencia del doblaje latino
Un punto especialmente lamentable es la falta de doblaje latino. Juegos anteriores de Remedy Entertainment sí contaban con esta opción, lo que hacía sus historias más accesibles para el público hispanohablante. Aquí, en cambio, se optó por eliminarlo, lo cual puede alejar a parte de la audiencia.
En un juego donde la narrativa ya es compleja, esta decisión pesa más de lo que parece.
Así es que…
Control es un juego que destaca por su gameplay fluido y creativo, con una estructura tipo Metroidvania que incentiva la exploración y el desbloqueo de habilidades, siendo la levitación uno de sus puntos más divertidos. Su atmósfera de suspenso psicológico, junto con su narrativa enigmática y momentos memorables como la secuencia musical de “Take Control”, logran una experiencia única y muy bien lograda.
Aunque presenta problemas como escenarios repetitivos, una historia a veces demasiado críptica y la ausencia de doblaje latino, estos aspectos no opacan su calidad general. En conjunto, Control es un muy buen juego, diferente, entretenido y que sin duda merece más reconocimiento del que ha recibido.








