Rise of the Tomb Raider es la confirmación de que la reinvención de la saga no fue casualidad. Si el reboot de 2013 sentó las bases, esta secuela las fortalece con más ambición, mejor ejecución y una identidad mucho más clara. No es una revolución, pero sí un paso firme hacia adelante.
Un salto visual que se siente
Desde el primer momento, el juego deja claro que hay una mejora técnica importante. Los escenarios nevados de Siberia no solo son impresionantes, sino que tienen una presencia constante en la experiencia: la forma en que la nieve se desplaza, el viento, las tormentas… todo contribuye a una sensación de supervivencia muy bien lograda.
Aquí es inevitable la comparación con Uncharted 2: Among Thieves. Ambos juegos comparten ese uso de la nieve como elemento narrativo y visual, pero Rise of the Tomb Raider apuesta por un enfoque más abierto y exploratorio, menos lineal, más centrado en la supervivencia que en el espectáculo puro.
Exploración: el verdadero corazón del juego
Donde realmente brilla Rise of the Tomb Raider es en su sistema de exploración.
Las tumbas opcionales, los acertijos ambientales y los secretos hacen que el juego recupere algo esencial de la saga clásica: la sensación de descubrimiento. No todo está marcado, no todo es evidente. Hay una invitación constante a desviarse del camino principal.
Escalar, nadar, usar herramientas, observar el entorno… todo se siente integrado en un diseño que premia la curiosidad.
Es un juego que entiende que explorar no es solo moverse, es descubrir activamente.
Lara Croft: presencia y diseño
El rediseño de Lara Croft continúa evolucionando en esta entrega. Mantiene ese equilibrio entre vulnerabilidad y determinación que definió el reboot, pero con más seguridad en sí misma.
Y sí, también hay que decirlo: su diseño es atractivo sin caer en lo exagerado. Es una Lara más humana, más creíble, pero que sigue teniendo ese carisma visual que la ha convertido en un ícono del videojuego.
Doblaje mexicano: uno de sus grandes aciertos
El doblaje latino, particularmente el mexicano, es de gran calidad y suma mucho a la experiencia.
Destaca especialmente el trabajo de Marisol Romero como Lara Croft, quien logra transmitir tanto la fortaleza como los momentos de vulnerabilidad del personaje. Su interpretación le da una identidad muy sólida en español.
También participan actores reconocidos como Mario Arvizu y Octavio Rojas (a quien entrevistamos años atrás), aportando experiencia y consistencia al elenco.
Es uno de esos doblajes que no se siente como una alternativa, sino como una versión completamente válida del juego.
Más grande, más completo
En comparación con su predecesor, Rise of the Tomb Raider ofrece una experiencia más amplia:
- más zonas semiabiertas
- más actividades secundarias
- más profundidad en la progresión
No reinventa la fórmula, pero la expande con inteligencia. Un muy buen juego que consolida esta nueva etapa de Lara Croft y demuestra que la saga todavía tiene mucho por ofrecer.








