Metal Gear Solid Delta: Snake Eater es un juego que me emocionó cuando se anunció su llegada, no era por poco sino por ser el remake de uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos: Metal Gear Solid 3: Snake Eater; el cual fue uno de mis mejores momentos de la era del Playstation 2. Los videos me hacían dudar un poco pero de todos modos lo jugué y…
No es como en mis tiempos.
Y la razón es porque, es como en mis tiempos… Y es que Metal Gear Solid Delta: Snake Eater es demasiado similar al juego original, que en su era fue fantástico, pero hoy se nota caricaturizado e incluso cingey, ello debido a que Metal Gear Solid Delta: Snake Eater mantiene las sensibilidades propias de 2004, y hoy, con los cambios culturales y tecnológicos, crea una disonancia cognitiva importante.
Metal Gear Solid Delta: Snake Eater intentó traer a nuestra época un gran juego de espías, ambientado durante la Guerra Fría, el momento más de espías de toda la historia. No solo eso, es remake de un juego que, en su momento, fue una obra maestra en todos los apartados, pues gráficamente Metal Gear Solid 3: Snake Eater fue impresionante en el Playstation 2, las actuaciones de voz eran de calidad cine, los cinemas te llenaban de emoción y la historia era extremadamente interesante, con personajes coloridos y extravagantes.
Todo eso en 2004 era magia pura pues las limitaciones del Playstation 2, así como la edad que todos teníamos en aquel tiempo (yo tenía 23 años) permitieron que se viera en sincronía con la época. Amé Metal Gear Solid 3: Snake Eater pese a ese subtítulo alburero que a Kojima se le ocurrió poner. Pero en 2025 llegó Metal Gear Solid Delta: Snake Eater y la magia ya no está.

El principal problema de Metal Gear Solid Delta: Snake Eater es que RESPETA demasiado al juego original, o sea, es exactamente el mismo juego de antes, simplemente tiene otros gráficos. Toda la historia es la misma, sin ajustes ni modernizaciones, el gameplay también es el mismo, con ajustes menores (muchos de los cuales vimos en la edición Subsistance) como el cambio del stalking mode y la posibilidad de moverse al apuntar en primera persona, así como accesos directos para el uso del camuflaje. Los diálogos son los mismos y los cinemas igual, no hay cambio. Metal Gear Solid Delta: Snake Eater es, en esencia, Metal Gear Solid 3: Snake Eater.
Y eso es malo porque la tecnología presente en 2025, combinado con la competencia que se ha acumulado, hace que Metal Gear Solid Delta: Snake Eater se vea mal. Sí, los gráficos mejoraron, pero no se actualizaron los diseños. Cada personaje conserva las mismas proporciones que tenían en 2004, causando con esto una extraña mezcla entre anime y realismo, propio de Unreal Engine 5, que hace que los personajes se vean un tanto deformes, en especial Big Boss, que se ve muy cabezón debido a la sensibilidad de diseño del personaje original.
Las animaciones son lo peor de Metal Gear Solid Delta: Snake Eater, y es que, en 2004, se animaba manualmente, cuadro a cuadro, lo que, combinado con el estilo visual de la época y sus limitaciones, se veía bien. Pero hoy, con el Motion Capture que da un nivel de realismo diferente se ve extraño. Los personajes de Metal Gear Solid Delta: Snake Eater se mueven igual que antes, pero con los gráficos renovados, y se ven como botargas o títeres, jorobándose al caminar o sobreactuando cada movimiento.

En 2004 las actuaciones de voz de Metal Gear Solid eran lo top de lo top, los videojuegos aspiraban a sonar como un juego de esta franquicia. Pero las actuaciones de voz han avanzado mucho, se han profesionalizado, y escuchar las mismas inflexiones de voz de hace 21 años, hoy, dan la impresión de sobreactuadas, de falsas. Tras la genialidad de Clair Obscure: Expedition 33, Metal Gear Solid Delta: Snake Eater da pena.
La dirección también es cuestionable, infantil diría yo. Hideo Kojima no tenía mucha competencia en 2004 y, sin duda, destacaba y parecía adelantado a su época en ese tiempo. Hoy se nota rebasado. Metal Gear Solid Delta: Snake Eater tiene diálogos que parecen de estudiante de prepa donde, en medio de las peleas, platican de películas de acción o intercambian comentarios de pena ajena.
Ni hablar de algunos momentos particulares como la manera en que Volgin descubre que Snake se ha disfrazado de Raidenovich, en serio, ¿qué estaba pensando Kojima?

Es justo lo que crees que está pasando.
Lamentablemente el gameplay tampoco mejora mucho, el modo de juego fue hecho para una vista de águila (así lo jugué en 2004 y no jugué la versión 3D de Subsistence) por lo que pasarlo a modo de vista 3D se nota extraño, es difícil de describir lo extraño que es jugarlo pues, en video se ve como cualquier otro juego, pero al jugarlo hay una sensación de que algo no cuadra. He jugado todos los Splinter Cell y The Last of Us (y más juegos stealth) y algo no funciona bien con Metal Gear Solid Delta: Snake Eater en el apartado de movilidad.
Aunque no me gustó Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, reconozco que atina en algo y es la manera en que se controla Snake, los valores de juego estaban bien, su problema fue la falta de historia y el mundo abierto tan vacío y repetitivo. Lamentablemente ese gameplay bueno no aparece en Metal Gear Solid Delta: Snake Eater, pues no tomaron nada de lo poco bueno del quinto juego. Si para Metal Gear Solid Delta: Snake Eater hubieran dejado el rico mundo de este juego, pero con la movilidad tan bien implementada de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, quizá el resultado final hubiera sido mejor.
Como fan, Metal Gear Solid 3: Snake Eater siempre estará en mi corazón pues es una historia que representa mucho en mi vida, Metal Gear Solid 3: Snake Eater me acompañó en mi mejor momento y ello lo ancló en mi historia de videojugador. Por eso juzgo tan duramente a Metal Gear Solid Delta: Snake Eater pues tenía mucho que demostrar y no lo hace. Siempre amaré a esta franquicia, pero creo que no ha logrado modernizarse y, al menos por ahora, su momento de gloria se quedará en 2004.
MÍNIMO:
- Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits
- SO: Windows® 10, Windows® 11 (64-bit OS required)
- PROCESADOR: Intel i5-8600 or AMD Ryzen 5 3600
- MEMORIA: 16 GB de RAM
- GRÁFICOS: RTX 2060 Super (8GB)
- DIRECTX: Versión 12
- ALMACENAMIENTO: 118 GB de espacio disponible
- NOTAS ADICIONALES: SSD Recommend
- Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits
- SO: Windows® 10, Windows® 11 (64-bit OS required)
- PROCESADOR: Intel i7-8700K or AMD Ryzen 5 3600
- MEMORIA: 16 GB de RAM
- GRÁFICOS: RTX 3080
- DIRECTX: Versión 12
- ALMACENAMIENTO: 118 GB de espacio disponible
- NOTAS ADICIONALES: SSD Recommend







