Te gustaría jugar un sólo videojuego el resto de tu vida, pues si ese es tu deseo ese juego bien podría ser The Witcher 3: Wild Hunt, uno de los videojuegos mejor realizados que he visto.
Pocas veces un videojuego llega a un nivel tan grande de detalle que roza la perfección, The Witcher 3: Wild Hunt es uno de esos juegos raros que pareciera que sus creadores sólo vivieron para desarrollarlo, así The Witcher 3: Wild Hunt es un juego sorprendente que te hará agradecer por tener una consola de generación actual.
No sin defectos, que a decir verdad tiene algunos que pueden ser relevantes, pero sus virtudes los opacan enormemente. Es un RPG occidental que quizá no es tan profundo en mecánicas de juego como otros del mismo género, como Skyrim, pero que supera a su competencia en otros aspectos igualmente importantes.

Al igual que el ya mencionado juego de Bethesda, The Witcher 3: Wild Hunt presenta un enorme mundo abierto con pueblos, ciudades, cuevas, montañas, bosques, planicies, lagos, islas, pantanos… uf, prácticamente cualquier escenario medieval que te puedas imaginar… menos un volcán. Los ambientes son los usuales en aventuras como Game of Thrones o El Señor de los Anillos, con los mismos tipos de enemigos, a quienes enfrentas con tus espadas, flechas y magia. Hasta ahí nada fuera de lo usual pero todo extraordinariamente pulido.
El sistema de juego de The Witcher 3: Wild Hunt es más parecido al de Dragons Dogma o a Dark Souls que a Skyrim. Se juega desde una perspectiva de tercera persona y el combate, al menos al inicio, es brutal y estratégico pues cada ataque conectado te deja al borde de la muerte y los enemigos representan un reto enorme. El bloqueo, evasiones y el uso correcto de la magia adecuada para explotar las debilidades de cada enemigo son vitales al inicio del juego, aunque conforme avanzas eso pierde importancia, lo que constituye uno de los pocos puntos en contra del juego, pero eso lo veremos más adelante.

Los gráficos son extraordinarios, de lo mejor que hasta el momento hemos visto en la actual generación de consolas. Sí, en PC luce de mejor calidad pero lo que puedes ver en un PS4 o Xbox One también es extraordinario. El mundo tiene un detalle a nivel obsesivo en aspectos tan minúsculos que te harán pensar que quienes hicieron el juego están trastornados. Las dos ciudades principales son tan grandes que podrían constituir en sí mismas juegos separados del tamaño de Metal Gear Solid y las tres regiones principales, junto a las dos regiones secundarias, tienen suficientes cosas por ver, hacer y descubrir que no es mentira lo dicho por todos, es un juego de cientos de horas.
La música, actuaciones y efectos de sonido están al mismo nivel que los gráficos. Si disfrutaste del éxito de 2011 en Billboard: Dovahkin, estarás encantado con las nuevas canciones épicas que adornan los combates en The Witcher 3: Wild Hunt. Cuando empiecen a sonar tu sangre comenzará a hervir, te sentirás un guerrero medieval, tus sentidos se agudizarán y disfrutarás cada segundo del combate. Por desgracia el juego no viene con doblaje al español aunque en algo tan grande hubiera sido muy caro hacerlo. Es triste que este sea el primer juego que me topo que no recibe ese tratamiento pero es comprensible, además el trabajo de doblaje en inglés es tan bueno que, al igual que pasa con la mencionada serie Metal Gear, sería una tristeza no escucharlo. Claro que viene subtitulado al español aunque algunas traducciones son un poco raras (¿Sardinilla? ¿Jaskier?)
La historia y personajes es otro punto fuerte y uno que lo separa y le permite derrotar al gigante de Skyrim. A diferencia de dicho juego aquí si das un peso por lo que está sucediendo, los personajes son carismáticos, reconocibles y puedes desarrollar vínculos con ellos. Habrá momentos en que alguno pueda o deba morir y realmente sufrirás porque tus decisiones son las que determinan sus vidas. The Witcher 3: Wild Hunt es un juego que demuestra mi aseveración acerca del mutismo en los protagonistas de videojuegos. En Skyrim o Zelda el personaje no habla, no tiene personalidad y, por lo tanto, no es un ser reconocible. Aquí Geralt es un personaje completo, con personalidad, historia, intereses.

Antes de jugar este título pensaba que Geralt era un tipo cliché, aburrido y estereotipado, pero tal y como él mismo lo dice en el juego: “Que no te engañen las canas”. En realidad es un sujeto sarcástico, un poco inmaduro, similar en actitud a Solid Snake.
Pero toda luz tiene oscuridad y hay aspectos que alejan a The Witcher 3: Wild Hunt del 10 perfecto que tanto se desea. Empezando por la movilidad. Controlar a Geralt es difícil, la cámara es tan torpe como en los primeros juegos de la era 3D, constantemente estarás atorándote con esquinas, árboles, muebles y demás objetos en el escenario. Durante el combate también se situará en lugares que te impedirá ver al enemigo, lo que significará golpes gratuitos y, quizá, muertes, las cuales son muy molestas por detalles que más adelante comentaré. Controlar a tu caballo también es problemático, aún más que Geralt, por lo que muchas veces perderás más tiempo con él que lo que ganas.
Los bugs son otro problema. Si bien no me topé con nada mortal sí hubo algunos momentos incómodos que incluso me forzaron a reiniciar. Desde cabezas o partes de cuerpos flotando, enemigos muertos temblando y NPC desaparecidos hasta un momento en que mi personaje simplemente dejó de querer treparse por las orillas, impidiéndome continuar y teniendo que reiniciar, o cuando mi vigor dejó de regenerarse, lo que, nuevamente me hico reiniciar, hasta el ocasional bug que te elimina y debes volver a cargar la partida.
Y hablando de cargar la partida, ese es otro defecto. Si bien a favor tenemos que el juego no tiene loadings mientras juegas, la carga al inicio es grande y al morir tarda incluso más. Eso hace que el castigo por un mal salto o un descuido en el combate sea grande pues tendrás que esperar de 1 a 2 minutos cada que mueras y eso, al inicio del juego, será muy frecuente y frustrante.

Hablando de muertes ese es otro problema pues la curva de dificultad es desigual. De inicio el juego es brutal, los enemigos normales te eliminarán fácilmente y tendrás que recargar la partida una y otra vez pero una vez que avanzas y ganas niveles el juego se vuelve tan fácil que la táctica se pierde y ganas las batallas de dos espadazos al azar. A diferencia de lo que debería, el juego no se hace más difícil al final, todo lo contrario, e incluso las peleas con los jefes finales son tan sencillas que bien pudieran reemplazarlos con simples Ahogados y ni te darías cuenta.
Otro aspecto malo es la exploración. Los tres mapas principales y los dos secundarios son hermosos en gráficos y detalle pero, aunque hay muchísimos tesoros para encontrar, nada será de utilidad una vez que consigas equipo de brujo. Tan pronto obtengas el nivel y materiales para tu primer equipo, tanto armas, armaduras o cualquier implemento que encuentres en los tesoros servirá únicamente para venderse, y como no hay nada bueno que comprar (pues el equipo de brujo no está a la venta), es un dinero que no te será de ninguna utilidad. Esto hace que la exploración sea tediosa porque verás cientos de puntos de interés en el mapa pero, después de algunas horas perdidas buscándolos, te darás cuenta que todo lo que te dan es literalmente mugre. Eso es especialmente tedioso en Skellige, que son islas, ahí la mayoría de los tesoros están en medio del mar y explorar toma más tiempo, es más aburrido y todo para obtener algo que de todos modos no te será de utilidad. Dejé pendientes muchísimas de esas en Skellige porque me aburrí de pasármela nadando todo el tiempo para obtener literalmente basura. Esto es lo peor del juego pues el no encontrar nada bueno en el mundo hace que explorar se vuelva irrelevante por lo que todo el escenario tan hermoso deja de tener interés.
Otra desventaja es que si tú, como yo, no jugaste los juegos anteriores o si no leíste los libros entonces estarás perdido con mucho de lo que hay por encontrar. La mayoría de los personajes tienen un pasado con Geralt pero, al yo desconocerlo, sus participaciones no tuvieron el mismo impacto. Aunque para disfrutar el juego no necesitas conocer la historia previa, sí ayudaría a entender mejor a los personajes que en él participan pues prácticamente todos vienen de los juegos anteriores y ninguno de los relevantes es conocido por primera vez aquí. Incluso los malitos del juego, los tipos de la Cacería Salvaje, no tienen ningún desarrollo, no sabrás quiénes son y eso es porque están presentados desde tiempo atrás en los libros por lo que los villanos se vuelven un punto débil del juego.
Algo que muchos reseñistas alabaron son las misiones secundarias, de las que se decía eran tan buenas como la principal. Eso es una verdad a medias, sí hay varias muy interesantes como todas las que involucran al Red Baron o a Keira Metz e incluso otras muy pequeñas como la de encontrar al hermano de un soldado están bien narradas, por otro lado tiene algunas tan idiotas como una anciana que busca su sartén, jugar carreritas con caballos y jugar cartas.

Sí, son muchas quejas en contra de este extraordinario título, y es extraordinario porque, pese a todo aquello, sigue siendo uno de los mejores juegos hechos, de todos los tiempos. Sus gráficos, actuaciones, sistema de juego e historia, tanto principal como muchas de las secundarias, lo ponen por encima de titanes como Skyrim. The Witcher 3: Wild Hunt demuestra que se puede tener un juego enorme, de mundo abierto, que sí tenga una historia y personajes detallados y espero sirva de ejemplo a Bethesda sobre cómo hacer sus juegos. Es una obra maestra y muy seguramente el Juego del Año 2015. Los defectos que tiene son menores, la movilidad es dominable y la dificultad ajustable, con excepción del de la exploración que sí le hace daño ya avanzado y no hay nada que hacer al respecto. Pese a todo es una obra de arte hecha videojuego que bien tiene su sitio en el Top 10 de juegos de todos los tiempos, al lado de obras maestras como Deus Ex, Fallout 3 y Suikoden 2. Vale cada uno de sus 1099 pesos.
The Witcher 3: Wild Hunt no sólo es el mejor juego de lo que va de la actual generación, está cerca de ser el mejor juego, punto. Pero en lo que los estudiosos de juegología determinan cuál es el mejor juego de todos los tiempos analicemos el DLC de este título.
Un gran juego como The Witcher 3: Wild Hunt no podía simplemente irse, tras su llegada en 2015, a esta experiencia de casi 100 horas le llegaron dos expansiones que aumentaron aún más su duración y nos dieron más razones para explorar el interesante mundo de Geralt de Rivia.
Hearts of Stone

El primer DLC de The Witcher 3: Wild Hunt se llamó Hearts of Stone, en el Geralt responde el anuncio para matar a un demonio es unas coladeras, lo que, por supuesto, hace con mucho gusto, sólo para toparse con que tal demonio era un príncipe encantado y que quien lo había contratado para matarlo ya lo sabía. Para salvar su vida Geralt debe hace run trato con un misterioso sujeto a quien conocimos al inicio de este juego, un extraño y sonriente mercader que le pide se encargue de un tal Olgierd Von Everec, el sujeto que le traicionó en primer lugar.

Hearts of Stone ocurre dentro del mismo mundo que ya conocemos de The Witcher 3: Wild Hunt, para hacerlo un poco más llamativo añade algunos nuevos puntos de interés en las zonas de Novigrad que estaban extrañamente vacías; esos puntos no son muy elaborados y la mayoría son construcciones destruidas o cubiles de monstruos, pero sirven para tener algo qué buscar por un rato. Además se añaden algunos nuevos enemigos así como un encantador de armas que le dará nuevas habilidades a tu armamento y algunas misiones secundarias.

Sí, el mundo es el mismo pero la historia principal es excelente, Geralt deberá investigar a Olgierd, quien es inmortal, y cumplir algunos objetivos para descubrir su misterioso y trágico pasado; que si bien algunas de esas misiones son tan ridículas como sacar de fiesta al fantasma del hermano, otras son buenísimas como descubrir el dolor de la esposa de Olgierd, que pasó décadas encerrada “protegida” por algo.
El fuerte de Hearts of Stone es su excelente historia que se combina con un villano principal siempre presente, pues Mr. Mirror, como se le conoce al mercader llamado Gaunter O´Dimm, frecuentemente aparece para dar más profundidad a la historia, al mismo tiempo que demuestra que no se trata de un sujeto para tratar a la ligera.

Con un excelente final, en que puedes influir en el destino de Olgierd, Geralt debe enfrentar a un oponente que le sobrepasa en todo; te recomiendo te pongas del lado de Olgierd pues la recompensa, su espada mágica, es bastante buena.
Hearts of Stone es una expansión no muy larga, que dura unas 8 horas, pero su historia bien lo vale, disfruté mucho jugándola pues se mantiene de primera calidad.
Blood and Wine

La segunda (y última) expansión de este grandioso juego es llamada Blood and Wine. En ella salimos de los confines de los territorios conocidos para dirigirnos a un reino diferente aunque, honestamente, muy parecido en ecosistema. Esto significa un mapa nuevo, de gran tamaño, con sus respectivas aldeas, ciudades y puntos de interés, al igual que con muchas más misiones que en la expansión anterior.

Blood and Wine trae nuevas habilidades para tus mutágenos, la posibilidad de incrementar el poder de tus armas y armaduras, nuevo equipo, nuevas criaturas y nuevos personajes. La historia trata de un misterioso y brutal asesinato que solicitan Geralt investigue, descubriendo que el perpetrador es un vampiro, tras mayores indagaciones no logra descubrir el móvil de los homicidios pues el vampiro en cuestión no parecía tener ninguna relación con sus víctimas; una información más profunda incluso revela que, aunque poderoso, el vampiro es un ser tranquilo que coexiste con los humanos, lo cual implica una conspiración mayor.
Pese a que Blood and Wine es mucho más grande que la anterior expansión, la historia no es de cerca tan buena, El villano principal no tiene nada para equipararse con Olgierd o con O´Dimm pues su trasfondo no es ni tan misterioso ni tan trágico; la conspiración detrás de los asesinatos es relativamente tonta y la consecuencia ilógica pues de forma artificial colocaron al vampiro, un sujeto de paz, en un papel antagónico cuando nada obtendría ya el personaje con ello. La escena final es interesante y la batalla final es bastante difícil (pues el tipo es medio tramposo) pero el contexto no está bien desarrollado con lo que el papel de villano queda muy reducido.

Blood and Wine es una expansión de 20 o 30 horas, de larga duración que es en sí mismo un juego completo, pero no tiene una historia digna, también gran parte de la duración de este juego se desperdicia en búsquedas sin sentido y los premios por completar las misiones no son tan interesantes como desearía; sí, te acabarás el dinero que obtengas, pero no es suficiente como para darle el 10 a este DLC.
Los dos DLC de The Witcher 3: Wild Hunt son bastante buenos, teniendo cada uno diferentes fortalezas: Hearts of Stone no es muy largo pero tiene una historia atrapante y personajes muy carismáticos que recordarás después de acabarlo. Blood and Wine tiene mucho más contenido pero sus personajes son tan aburridos que extrañarás a los de Hearts of Stone y su historia tampoco es la mejor.
Aunque recomiendo ambos pues extienden la diversión de uno de los mejores juegos de la historia, me la pasé mejor con Hearts of Stone ya que la simple historia y personajes motivan a avanzar sin detenerse, produciendo el encantador efecto de: “sólo una misión más y ya”, ese que acaba en la madrugada sin que te des cuenta de la hora que es.

- Mínimo:
- SO *: 64-bit Windows 7, 64-bit Windows 8 (8.1)
- PROCESADOR: Intel CPU Core i5-2500K 3.3GHz / AMD A10-5800K APU (3.8GHz)
- MEMORIA: 6 GB de RAM
- GRÁFICOS: Nvidia GPU GeForce GTX 660 / AMD GPU Radeon HD 7870
- DIRECTX: Versión 11
- ALMACENAMIENTO: 50 GB de espacio disponible
- Recomendado:
- SO: 64-bit Windows 10/11
- PROCESADOR: Intel Core i5-7400 / Ryzen 5 1600
- MEMORIA: 8 GB de RAM
- GRÁFICOS: Nvidia GTX 1070 / Radeon RX 480
- DIRECTX: Versión 12
- ALMACENAMIENTO: 50 GB de espacio disponible



