El Programa GAMER – Tormenta de Fuego Capítulo 49: Una noche de terror

Como realicé con el El Programa GAMER – Infierno en la Tierra Capítulo 53: La Enfermera, les comparto otro de mis capítulos favoritos de la trilogía de El Programa GAMER. En esta ocasión les traigo el que se encuentra representado en la portada del segundo libro. Si bien este episodio sí es parte de la cronología y podría ser visto como un spoiler, también es una muestra del tipo de escritura y sentido que tiene la novela. Si te gusta este episodio probablemente te gustará toda la trilogía. Espero lo disfrutes y te interese participar en la campaña de Kickstarter para llevar el primer volumen: El Programa GAMER – La Era de los Sheitans, a Editorial Planeta. Cualquier apoyo que me otorgues seguro marcará la diferencia en esta campaña. Más información aquí.

Comienza el capítulo:

No se escuchaba ningún ruido más allá del aleteo de algunas flamas. Sentía un suave y agradable calor en su mejilla, casi como una caricia. Algunas escasas gotas de la lluvia que comenzaba a caer le devolvieron la consciencia, abrió los ojos; seguía oscuro y el cielo se había despejado lo suficiente para alcanzar a ver algunas estrellas y notar el plateado brillo lunar, sintió un poco de dolor y mucho miedo, miedo de voltear la cara hacia los lados y ver algo más que el cielo estrellado. Mantuvo la cara fija, estática, mirando únicamente hacia el cielo, no deseaba dejar de ver esa única estrella que brillaba encima, pensó que sería lo último que vería en su vida, no quería dejar este mundo con una imagen horrible.

¡..aron, … S..ron! ¿… bien? —La voz era trémula, apenas perceptible. No pudo entender lo que dijo pero le pareció que escuchaba su nombre.

Se incorporó lentamente y con miedo, al hacerlo sintió mucho dolor en la cabeza y frío en la frente, no notó la sangre que le brotaba ya que estaba demasiado oscuro y sus guantes le impedían sentir la humedad. Volteó a los lados para cerciorarse que no había algún demonio cerca de ella, le tranquilizó saberse sola. Buscó por instinto con la mirada la dirección de donde venía esa voz que la llamaba, aunque realmente se ayudaba más por el oído. A unos metros un bulto, un cuerpo sin vida, fue hacia allá. El traje, idéntico al que ella portaba, le hizo comprender que se trataba de un GAMER, un hombre de cabello oscuro y anteojos. A Sharon le dio un vuelco el corazón, le dio vuelta. Unas flamas lejanas iluminaban el rostro de su compañero, estaba quemado pero aún era reconocible, uno de sus muchos camaradas de armas con quienes no había entablado gran relación, pensó en sus padres, esa vida era su responsabilidad, no tuvo tiempo de derramar una lágrima.

—¡Sharon… el visor! —Escuchó tenuemente.

La capitana había perdido el suyo mientras que el de su compañero se había desprendido y estaba tirado un metro al lado de éste, de ahí provenía la voz que la llamaba. Trató de cerrar los ojos del cadáver con los dedos como lo viera en televisión, no pudo lograrlo, desistió y tomó el visor; lo desconectó del “Dragonbones” de su camarada, se lo colocó y con gran trabajo pudo conectarlo a su espalda.

—¿Angie? —Dijo.

No puedo creer que estés viva. —Respondió la pequeña. —Voltea hacia arriba, te estoy viendo.

Sharon levantó la vista, volvió a ver esa única estrella que brillaba más que las otras, esa que le daba tranquilidad, la vio hacer un pequeño seseo. —Sharina. —Susurró.

—¿Qué pasó?

Saliste volando por la explosión, estabas muy cerca de la bola de fuego.

—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

Sólo algunos minutos.

—… ¿Cuántos han…?

Hasta ahora hay cuatro muertos contando al chico que está a un lado tuyo, los demás están en combate en este momento.

—¿Quiénes son?

Tus amigas están bien.

—¿Y…?

—…Él sigue vivo. Todos están en el centro de la ciudad, luchan contra el gigante, hay más sheitans… no pinta bien.

Aunque las noticias no eran nada buenas Sharon se sintió aliviada de que las bajas hasta el momento aún fueran pocas, se sintió un poco mal por no lamentar las muertes de sus cuatro compañeros pero no lo podía evitar, quienes le importaban seguían con vida aunque no sabía por cuánto tiempo. Nuevamente sintió dolor y escuchó una dulce voz femenina que le decía al oído: — “Daños leves por caída, se aplica dosis uno de tres de morfina”. —Pese a esa dulzura con la que hablaba, la voz sonaba artificial y fría; era el sistema del DSM-1 anunciando la aplicación de su primera dosis.

—¿Cómo estás?

—Perdí mi visor, el de nuestro compañero parece funcionar aunque está estrellado. —Probó algunos botones y se desplegó una lista de condiciones del sistema en su pantalla. —”Scheiße[1]“. Sólo funciona el radio en esta cosa.

Sharon se revisó el cuerpo unos instantes, se tocó cuidadosamente y revisó el estado de su traje, no encontró rasgaduras ni daños visibles, probó algunas de las funciones básicas y exhaló desganada.

—Bien, esta es mi situación. —Suspiró. —No funcionan la visión nocturna, el sensor de movimiento ni el amplificador de imagen. El “Hookshot” está averiado, una de las botas tiene el propulsor destruido por lo que no podré hacer doble salto, tengo municiones pero no encuentro mi “Chimera”; ya usé una de las dosis de morfina por lo que sólo me restan dos. Ahh y tengo un horrible dolor de cabeza… Sigo insistiendo que deberíamos usar cascos.

Pero te maltratarían el cabello. —Bromeó.

Las chicas rieron un momento por el comentario pero una explosión lejana las hizo volver en sí. Sharon chocó sus puños, salieron chispas.

—Al menos el “Dragonclaws” funciona.

Tienes dos opciones. —Dijo Angie. —Puedes rodear y regresar al Puesto de Control Norte, yo puedo guiarte con Sharina… o…

—Llévame con nuestros compañeros.

—¿Estás segura? No tienes armas, tu equipo está destruido. Sharon… Nadie pensará mal de ti si huyes.

—¿No puedes enviarme equipo nuevo con los “drones” hasta donde me encuentro?

Lo lamento, no me quedan aparatos disponibles. Estoy enviándolos tan rápido como puedo a la zona de batalla, sólo pude colocar a Sharina contigo y eso sin pedir permiso.

—…Dices que hay cuatro bajas contando a nuestro compañero aquí conmigo. —Hizo una pausa y revisó las botas del cadáver. —Las botas de este chico no me van a quedar pero quizá alguno de ellos será mi talla, también pudiera encontrar una de sus “Chimeras”. Diablos, su “Hookshot” tampoco sirve.

Puedo guiarte en dirección del… bueno, del muerto más cercano, es una chica, quizá podrás usar sus accesorios. A ver déjame hago un escaneo de estado… Listo, puedo ver la condición del equipo de cada uno de ustedes desde aquí, ¡esto es genial! No me lo vas a creer… cada uno de los muertos tiene funcional una parte diferente del equipo, tendrás que ir a por cada uno de ellos.

—Una búsqueda de ítems. —Dijo con sarcasmo.

La brújula de tu visor funciona, cuando menos no te perderás. He marcado en tu visor la localización del “Hookshot”, de las botas y de un visor completamente funcional. Ninguno de ellos conserva su arma pero encontré una en buenas condiciones, también la estoy marcando para ti. Depende de ti lo que busques primero pero te recomiendo que te hagas de una “Chimera” cuanto antes. Hay algunos sheitans merodeando los alrededores.

—Enterada.

Sharon vio las marcas en su visor y después se puso a revisar la situación en que se encontraba. La visión nocturna no funcionaba pero el fuego de los incendios le permitía distinguir algunos detalles de su entorno; estaba en medio de una ciudad oscura y fría, con edificios a punto de caerse e incendios descontrolados creciendo cada vez más y amenazando con acercarse a devorarla en cualquier momento. No sería fácil equiparse y volver con los demás.

El visor está en una zona elevada. —Dijo Angie. —Quizá no podrás obtenerlo sin las botas o el “Hookshot”.

—O sea que necesitaré conseguir ciertos accesorios para avanzar… como en un juego de aventuras.

Sólo que aquí no tendrás que abrir puertas de colores.

Decidió ir primero por las botas en vista de que la “Chimera” y el visor estaban en un punto inaccesible sin ellas. Comenzó su camino, caminaba despacio, la iluminación era muy escasa y había muchos obstáculos que la hacían tropezar.

Sharon, sólo tienes los “Dragonclaws” para defenderte, debes evitar el combate siempre que puedas. Recuerda que para usarlos deberás acercarte mucho a los sheitans y que sólo los detendrás unos instantes, con ellos no vas a poder matar nada. ¿Entiendes?

—¿Qué es esto, un tutorial? No es mi primera vez.

Sobrevuelo la zona con Sharina, debo estar apoyando a nuestros compañeros pero háblame si necesitas alguna indicación, te avisaré cuando haya peligro cercano o para darte información sobre el estado del combate.

Sharon agradeció a su compañera y se incorporó por completo, el eco de disparos lejanos le permitía saber hacia dónde debía de ir, los rugidos de bestias invisibles la atemorizaban pero no tenía más opción que ponerse en movimiento. Observó a su alrededor, analizó el terreno. —”Recuerda lo que te enseñaron”. —Pensó y trató de rememorar lo sucedido. La explosión de una anormalmente potente bola de fuego la había arrojado a través de una larga distancia, la bola de fuego llegó a impactarse a casi a la mitad de la distancia que había entre ella y Jurgen; su compañero muerto probablemente estaba muy cerca del lugar donde cayó y lo habría recibido de forma más directa, lo que le había costado la vida. No reconoció los edificios cercanos pero tampoco contaba con suficiente iluminación para darse una idea clara de sus formas. Concluyó que ella y su compañero habían sido arrojados con fuerza unos doscientos metros desde el sitio inicial de la explosión, un desnivel que estaba frente a ella la hizo considerar que ambos habían caído sobre él y se habían deslizado algunos metros más hasta su ubicación actual. Además el combate que se desarrollaba entre sus compañeros y los sheitans había hecho que se movieran de su sitio inicial y se alejaban más conforme pasaba el tiempo. —”Los están llevando cada vez más hacia el centro”. —A su alrededor veía el mismo panorama desolador: edificios muertos cuyas vigas y restos les daban la apariencia de enormes esqueletos erguidos, llamas que iluminaban las tinieblas de la noche; el frío comenzó a calarle. —”No es frío, es miedo”. —Se dijo.

Observó las cuatro marcas que Angie le había señalado en su visor, todos los GAMERS tenían grabado un mapa de la ciudad que se desplegaba en el cristal de sus caretas por lo que podía orientarse en la dirección que tendría que tomar, no obstante la oscuridad sería un problema pues no podría distinguir puntos de referencia, sin contar con que nunca había visitado la Ciudad Federal antes. Puso atención a las cuatro marcas, cada una tenía un color específico para que así ella reconociera a dónde habría de ir y lo que se iba a encontrar: —”Verde las botas, azul el visor, amarillo el “Hookshot y rojo la Chimera”. —Normalmente la “Chimera” sería la prioridad pero el mapa reflejaba que ésta se encontraba en lo alto de un edificio, y sin las botas o el “Hookshot” no sería accesible. —”Las botas entonces”. —Pensó. —”Espero no enfrentar pingüinos congelados”.

Caminaba despacio y con torpeza, por un lado la oscuridad era casi total, la luz de incendios iluminaba algunos bordes lejanos pero no había nada inmediatamente frente a ella que le indicara que aún existía un camino bajo sus pies; muchos puentes se habían derrumbado y no tenía forma de saber si estaba sobre alguno de ellos en ese momento. Por otro lado la bota izquierda que tenía destrozada le hacía perder el equilibrio gracias a los pedazos de metal reventado que sobresalían detrás del propulsor. —”Como si llevara tacones… sólo uno”.

El cuerpo de la compañera que llevaba las botas funcionales estaba marcado a un par de cuadras de distancia, no hubiera sido más que un pequeño paseo dominical en otros tiempos, sin embargo ahora este trayecto le podría llevar casi media hora. Escombros y edificios colapsados se interponían entre las calles por lo que tendría que dar un gran rodeo para alcanzar su objetivo, si existía alguna forma de pasar por en medio de algún resquicio, ella no lo podría ver.

Caminó con cuidado durante un par de minutos hasta que comenzó a sentir un poco de confianza, empezaba a adaptarse al trastabille que su bota izquierda le ocasionaba y así pudo avanzar con mayor seguridad y velocidad; pensó que alcanzaría a llegar hasta su primer objetivo sin verse en problemas hasta que un rugido detrás de ella le heló la sangre, dio media vuelta y se topó con lo que temía, un sheitan le estaba dando caza; una figura oscura destacaba gracias a un fuego en el fondo, moviéndose con timidez y lentitud entre columnas y vehículos abandonados. —”Si me atrapa me va a hacer pedazos”. —Escuchó rugidos a su alrededor, no era sólo uno, una cantidad sin determinar de criaturas la había rodeado y esperaban el momento de atacar. —”No será dentro de mucho”. —Consideró.

Ten cuidado, son cuatro de ellos, se mueven a tu alrededor. —Angie le advirtió. Sharon simplemente levantó los ojos al aire. —”Te lo hubiera agradecido si me avisas antes”. —Pensó.

Sharina volaba bajo, unas marcas rojas comenzaron a brillar en el visor de Sharon, eran los sheitans que estaban siendo marcados por Angie. Comenzaban a moverse, buscaban flanquear a la chica.

—¡CORRE!

Sharon echó a correr tan rápido como le fue posible debido al daño de su bota izquierda, de inmediato comenzaron a escucharse rugidos furiosos, las bestias comenzaron a perseguirla. Sharon chocó sus nudillos para encender los “Dragonclaws”. —¡AL SUELO! —Le gritó Angie, la capitana obedeció y un demonio pasó sólo unos centímetros sobre ella. Sharon rodó una vez en el piso y se reincorporó, observó la silueta de la criatura que se levantaba tras fallar en alcanzar a su presa; dio media vuelta pero otra de las criaturas cayó frente a ella. La chica reaccionó por reflejo, lanzó una corta serie de golpes al cuerpo de la bestia, la cual cayó aturdida y le permitió escapar del lugar, huyendo hacia un edificio al borde del colapso al que entró por medio de una ventana rota. No dejaba de ver el visor, las marcas de las criaturas se le acercaban, sin duda veían en la oscuridad mucho mejor que ella. Corrió por el interior del edificio, entrando por los diferentes habitáculos para poner tantos obstáculos como le fuese posible entre ella y los sheitans. Alcanzó a llegar hasta unas escaleras y decidió subir. —”Puedo resistir una caída de uno o dos pisos”. —Pensó. Las escaleras habían caído a la mitad, ruidos de animales se escuchaban en los cuartos tras ella, no vio ventanas hacia el exterior. Corrió tan rápido como pudo y después dio un salto, activó su única bota que le dio un impulso débil, aún así pudo alcanzar el borde superior de la escalera con la mitad de su cuerpo y llegar al otro lado. —”Esas cosas no me van a alcanzar”. —Se dijo para animarse, continuó subiendo mientras escuchaba a las criaturas acercarse tras ella.

Avanzó hasta el tercer piso y corrió buscando una ventana, la encontró al final del corredor y fue rápidamente hacia ella, se asomó y no pudo ver el suelo. —”Es el tercer piso, es el tercer piso”. —Se dijo. Destrozos comenzaron a escucharse a su espalda, no pudo pensarlo más y saltó. Contó hasta tres y activó su único propulsor pero choco contra el suelo con gran fuerza. Su traje y botas absorbieron la mayor parte del impacto pero aún así lo inesperado del golpe le causó una pequeña conmoción y bastante dolor; tardó unos segundos en recuperarse. Vio nuevamente el visor, los sheitans continuaban en el edificio, felizmente había cruzado en la dirección correcta y las botas estaban a sólo una cuadra de distancia, tendría que darse prisa para llegar a ellas con tiempo para colocárselas. Comenzó a correr justo cuando escuchaba el crujir de unos huesos a su espalda, las bestias habían saltado y caían tras ella. Presintió que una se abalanzaba y logró moverse, estrellándose en el proceso con una pared; Sharon cayó de espaldas y se arrastró hacia atrás sin dejar de ver a la criatura que daba media vuelta y volvía a arremeter en contra de ella; La chica se hizo a un lado pero el sheitan la alcanzó con sus mandíbulas sobre su brazo derecho. El DSM-1 inmediatamente entró en acción y se endureció lo suficiente para impedir que los colmillos le destrozaran el brazo, aún así sentía una presión intensa en la zona y mucho miedo. Lanzó unos cuantos golpes desesperados y sin carga eléctrica contra el rostro de la bestia, el filo de los nudillos desgarró un poco de la piel de la criatura y la sangre cálida le cayó a la chica en el rostro. La fuerza adicional que brindaba el traje le permitió dar golpes más potentes por lo que uno de ellos hizo que el sheitan abriese las fauces y Sharon pudo soltar su brazo y echar a correr nuevamente en dirección de las botas.

Te persiguen dos.

—¿Qué tan lejos están?

No mucho.

Continuó corriendo hasta llegar a una esquina, dobló a la izquierda y vio a unos pocos metros un bulto oscuro, temió fuese un sheitan pero Angie la tranquilizó. —Es el cuerpo de nuestra compañera. —Sharon corrió hacia ella.

No tomó inmediatamente las botas sino que buscó con desesperación en los bolsos por si había una granada. —”¡groß[2]!”. —Encontró una, quitó el seguro y la apretó con fuerza en su mano derecha. Las criaturas estaban casi encima de ella, no se movió; sintió calor en la nuca, al menos una de ellas se había acercado, dio media vuelta y lanzó un golpe con todas sus fuerzas con su brazo derecho, apuntaba a la cara de la criatura, introdujo su puño dentro de la horrenda boca de la bestia, esperaba que tuviera la mandíbula abierta, solían tenerla así. Soltó la enorme granada y retiró el brazo tan rápido como pudo, después rodó hacia atrás cubriendo su cabeza. La explosión llenó su cuerpo de sangre y vísceras, alcanzó a ver que el otro demonio se retiraba asustado.

—¡Eres increíble!

Sharon no respondió al halago, se arrastró hacia el cuerpo de su compañera, no buscó verle la cara, ya no le importaba quién era. Quitó los seguros de las botas y lo mismo con las que ella llevaba puestas, se colocó el nuevo par y dio unos cuantos pasos y brincos, funcionaban bien, le quedaban casi a la medida, respiró aliviada.

—Ahora al menos podré correr. —Se dijo en voz alta.

Se puso de pie y volvió a revisar el visor, las criaturas que la seguían se habían marchado. —¿Qué las habrá hecho correr?. —Dijo para ella misma, Angie la escuchó. —Quizá pensaron que tus golpes eran explosivos. —Le respondió.

—”Ok, uno menos, faltan tres”. —Pensó. —”Ahora vamos por la Chimera”. —Apuntó a la marca roja que señalaba la ubicación del arma. El mapa indicaba que estaba en alguna parte dentro de un edificio, seguramente la explosión la había arrojado hacia allá. De inmediato se puso en movimiento, trató de correr pero tropezó con un obstáculo después de unos pocos metros, sin el visor no podría distinguir el camino, correr era riesgoso. —”Tendré que ir despacio”. —Tentó el piso con las puntas de los pies, no había llamas lo bastante cerca para iluminarse el camino, su única referencia eran la brújula y el mapa que le proporcionaba su visor roto, centró el objetivo rojo y volvió a caminar, marcaba pocos metros hacia el frente pero mucha altura. Topó con un muro, su objetivo estaba detrás de ese obstáculo, un nuevo edificio; acercó la mejilla a la pared, sintió calor. —”Se incendia”. —Debía encontrar cómo entrar, el ruido de un pequeño motor la puso en alerta, vio a Sharina volando cerca.

La “Chimera” está adentro de ese edificio frente a ti, hay una entrada doblando la esquina a tu izquierda.

Sharon caminó a ciegas hacia donde Angie le indicaba, evadía lentamente los escombros, tropezó un par de veces con unas piedras. Alcanzó su objetivo, sintió calor en el rostro y olió humo.

El edificio se incendia, ten cuidado.

—Al menos podré ver algo.

La entrada estaba bloqueada por una puerta de madera rota, los orificios permitían ver el fulgor del fuego adentro de la construcción. Sharon derribó el obstáculo con una patada y se hizo espacio con las manos. Tan pronto entró tuvo que taparse la boca con la mano pues el humo comenzó a asfixiarla. Por fin podía ver, alcanzó a distinguir las escaleras al fondo del lobby, fue hacia allá. Avanzó rápidamente, no podía tomarse demasiado tiempo o se asfixiaría, tampoco tenía mucho entrenamiento para una situación como esa. Subió las escaleras saltando y llegó al segundo piso, caían fragmentos encendidos frente a ella, una muralla de fuego le impidió avanzar, tocía fuertemente.

Vio una ventana tras ella y la rompió con una patada, sacó la cabeza y respiró, volvió a ver su pantalla, tendría que seguir subiendo. Decidió salir a la cornisa, no le preocupaba caer de un segundo piso. Pegada a la pared miró hacia arriba y vio una ventana, no alcanzaría con un doble salto sin el impulso de correr, se detuvo un instante a pensar. Dio un salto vertical con todas sus fuerzas, al llegar a lo más alto apoyó su pierna izquierda contra la pared y se impulsó hacia atrás, ganó un poco de altura mientras se alejaba del muro; activó la propulsión con los dos pies en diagonal hacia el edificio y con dificultad alcanzó el volado de la misma con ambas manos, colgó un par de segundos y logró incorporarse. La ventana estaba cerrada por lo que tuvo que romperla con un golpe y volvió a ingresar al edificio.

El tercer piso no estaba tan sumido en las llamas como los dos inferiores aunque el humo lo estaba inundando por lo que sería difícil ver y respirar. Revisó nuevamente su visor, la “Chimera” estaba aún más arriba. Se internó más adentro del tercer piso, buscando desesperadamente las escaleras, topó algunas veces con escritorios y sillas, no dejaba de toser. Encontró las escaleras intactas y nuevamente las subió saltando. Llegó al cuarto piso casi sin aire, le costaba mucho trabajo respirar, los ojos le ardían y seguía tosiendo, casi se desmaya por la falta de oxígeno; buscó una ventana y volvió a sacar la cabeza, aprovechó ese respiro literal para volver a revisar la pantalla, la “Chimera” se encontraba en su mismo nivel, ahora sólo debía encontrarla.

Está en el otro extremo, pude detectarla sobrevolando con Sharina, el rifle entró por una ventana rota cuando la explosión lo arrojó, busca en la otra ala cerca de las ventanas.

Sharon corrió hacia el ala opuesta, debía darse prisa, el humo cada vez era más denso, las llamas comenzaban a intensificarse, hacía más y más calor en el cuarto piso, la visibilidad era escasa y el tiempo poco; el edificio crujió, el incendio en la planta baja estaba debilitando los cimientos y parecía estar a punto de derrumbarse. Sharon comenzó a asustarse, no estaba preparada para una situación así, respiró despacio, sin dejar de cubrir su nariz con una mano, y trató de calmarse. Llegó tan rápido como pudo al otro extremo, tropezando en varias ocasiones y cayendo completamente otras tantas, la zona tenía muchas ventanas, todas ellas rotas; el edificio comenzaba a tambalearse, buscó con desesperación, palpando el suelo por cualquier objeto que tuviera la forma del rifle. Apartó rocas, muebles, vidrios, madera, artículos de oficina, nada. Buscó en otra zona de la habitación, apartando del camino cualquier objeto que le estorbase.

—¡Scheiße! ¡ Scheiße[3]! —Comenzó a gritar mientras todo el piso a sus pies comenzaba a moverse. Por fin tocó un objeto duro, lo levantó, sintió el peso, lo acercó a su rostro y pudo ver la “Chimera”. No lo pensó dos veces, corrió a la ventana y saltó con el arma en las manos.

Cayó sobre el pavimento y dio un giro con todo el cuerpo, golpeándose la cabeza en el acto, lo que la aturdió y ocasionó que el arma saliera de sus manos y cayera lejos, dentro de una zona oscura. El edificio comenzó a tener pequeñas explosiones causadas tal vez por algunos tanques de gas que habían sido alcanzados por las llamas. Ese ruido despertó a Sharon de la conmoción sufrida por el golpe, trató de orientarse, había luz en dirección al edificio pero el arma había caído al otro extremo y no alcanzaba a distinguirla, gateó desesperada hacia donde creyó ver caer la “Chimera” y nuevamente la buscó a ciegas, tentando el suelo, esperando que sus irritados ojos se adaptaran nuevamente a la oscuridad, finalmente volvió a encontrarla.

Por favor, no me digas que la rompiste.

No tuvo tiempo de responder, una fuerte explosión ocurrió en el edificio, dio vuelta hacia la izquierda y vio que algo volaba en su dirección, una masa cubierta por llamas que se acercaba peligrosamente a ella. Tomó el arma y, sin levantarse del suelo, haló el gatillo mientras se arrojaba hacia su costado izquierdo; la serie de disparos desvió un poco el objeto, que cayó a un costado de la chica. Sharon pudo ver que era una especie de barril que había sido arrojado desde las alturas a causa del estallido; aún sin levantarse del suelo pateó furiosa el objeto para alejarlo, gritaba furiosa.

—…¡Vaya reflejos!

Sharon estaba tan asustada como sorprendida, de no haber disparado el objeto le hubiera golpeado y posiblemente la habría matado. Logró recomponerse, respiró profundo el aire helado y cerró los ojos, descubrió que estaba temblando, nuevamente comprendió que no se debía al frío.

Volvió a ver su pantalla, deseaba ir por el visor, estaba cansada de toda esa oscuridad, por otro lado el “Hookshot” se encontraba más cercano, optó por ir en busca de este último. Caminó en la dirección que le indicaba la marca amarilla, siguió así unos cuantos minutos, se sentía mucho más segura con un arma en los brazos, finalmente no tendría que correr si se encontraba con algún sheitan, podría defenderse. Escuchó disparos y explosiones a lo lejos, una enorme figura se movía a través de unos edificios que alcanzaba a ver a la distancia, los incendios tras ese monstruo permitían distinguir una forma humanoide pero horrenda, deformada y con una proporción grotesca. Escuchó rugidos de sheitans y muchas detonaciones, comenzó a preocuparse. —Angie, dime ¿cómo van las cosas allá?

 —… No muy bien, Humme envió unos tanques pero no han llegado, hay demasiados obstáculos en el camino. Nuestros compañeros enfrentan al gigante, ya quedan pocos sheitans pequeños en el lugar, pero no han podido salir de ahí.

Comenzó a correr, no podía dejar pasar más tiempo, sabía que su presencia no haría diferencia pero deseaba estar ahí con sus compañeros.

Kl4ws está al mando, Reolf sufrió algunas heridas… está inconsciente.

El gigante caminaba despacio, los edificios y casas le estorbaban en su camino, reteniéndolo lo suficiente para que los soldados y los GAMERS pudiesen replegarse. A cada movimiento del coloso devenía un pequeño tremor y una consecuente caída de rocas y escombros. Kl4ws, Joe y Gabe combatían desde las alturas directamente al gigante, disparándole con todo lo que tenían a su alcance; lanzaban granadas, disparaban con los modificadores más potentes que Angie les enviaba. Kl4ws surcaba los cielos, impulsándose con el “Hookshot” y apoyándose en las paredes de los edificios, en el aire disparaba al cuerpo del monstruo mientras evadía sus manotazos. Gabe y Joe brincaban desde los techos de los edificios y disparaban desde posiciones más estables, constantemente debían moverse pues el gigante destruía sus plataformas. A ras del suelo el resto de los GAMERS, junto a los soldados, escapaban como podían y eliminaban a cualquier sheitan pequeño que se aparecía, al tiempo que disparaban ocasionalmente al gigante, tratando de hacerle algún daño. Angie enviaba sin parar “drones” con municiones y modificadores. Jurgen había obtenido accidentalmente uno del tipo “Flubber”, actualizado para balas tradicionales, lo odiaba pues siempre olvidaba cómo funcionaba, varias veces trató de disparar a un sheitan sólo para ver que sus balas giraban y se dirigían hacia el objetivo atractor que previamente había marcado sin querer. Lewis conservaba su “Cannon” pero no disparaba ni una sola vez, era muy lento para apuntar y nunca encontraba el tiempo suficiente para poner en la mira algún objetivo, así se dedicaba más a correr y buscar una distancia prudente. Brooke estaba llorando pero había logrado recomponerse, cargaba a Reolf junto con Ingrid y ambas trataban de ponerlo a salvo para volver con sus compañeros y ayudarles. Jade permanecía en el frente junto a Ricco y Velásquez, quienes se sorprendían con la movilidad que ella y el resto de los GAMERS alcanzaban gracias a sus trajes. Paxon disparaba distraído a unas criaturas en un callejón cuando casi fue alcanzado por otra de ellas, Markus se abalanzó hacia el soldado y con su cuerpo lo protegió del impacto directo del sheitan que había saltado sobre él; ambos fueron arrojados a casi dos metros de donde estaban, siendo Markus el más afectado pues fue quien recibió todo el peso de la bestia, quedando ésta encima de él. La criatura lanzó dentelladas que Markus trató de cubrir con los brazos mientras lanzaba algunos golpes con el puño que tuviera libre en el momento. Paxon, malherido, pudo reincorporarse y disparó todo su cargador al cuerpo de la bestia, aturdiéndola lo suficiente para que Matt terminase con ella con un disparo a la nuca. Con el sheitan muerto el militar se dejó caer al suelo. —¡Maldición está roto! —Gritó. Markus se levantó cubierto de sangre, tenía una tajada en la mejilla, posiblemente producto de un zarpazo que no pudo bloquear, no sintió dolor, él y Matt corrieron hacia Paxon y lo tomaron el cuello de la chaqueta, dejándole una “Chimera” en los brazos que apenas y podía sostener; comenzaron a arrástralo mientras él, con gran dificultad disparaba y mantenía a raya a unos sheitans que se les acercaban. Sin el DSM-1 el culetazo del arma era casi incontrolable, sentía que con cada disparo una de sus costillas se rompía, le era muy difícil mantener sus objetivos en la mira, no pudo eliminar a ninguno pero logró mantenerlos a raya, ganaron tiempo para regresar con el resto del grupo.

—¡Angie, manda más municiones a mi lugar, rápido!

Ya van para allá.

Varios “drones”, cargando municiones y modificadores, se acercaban desde el norte, volando a baja altura y moviéndose formando “eses” para evitar cualquier ataque enemigo. Los sheitans en el piso disparaban de vez en cuando alguna bola de fuego hacia ellos pero éstas no tenían ni la velocidad ni la potencia para alcanzarlos, las bolas llameantes hacían una parábola y acababan por estrellarse en edificios cercanos o en el suelo, ocasionando nuevos incendios e incrementando los que ya existían. Los GAMERS en la calle no querían esperar a que el aparato dejara caer con calma su carga, les disparaban a los “drones” y corrían para recolectar las municiones que caían, Kl4ws, más ágil que los demás, las obtenía incluso antes que éstas tocaran el suelo aunque ni él tenía la habilidad para recargar lo bastante rápido en el aire, lo hacía al tocar tierra, activó su intercomunicador.

—¡Jurgen, lleva a diez contigo hacia aquella casa atrás de ti, disparen a las piernas  del gigante! ¡Brooke, reúnete con los heridos y llévalos tan lejos como puedas! ¡Gabe, Joe, síganme!

Kl4ws tomó el control y le encantaba, nunca había sido bueno para recibir órdenes pero darlas era algo para lo que había nacido. Tratarían de dañar todo lo posible al monstruo para que los tanques lo remataran a su llegada. Jurgen había llevado al grupo que pudo conseguir en la dirección que Kl4ws le había indicado, Ricco hacía lo propio con los soldados que le quedaban; el experimentado capitán interpretó las intenciones del GAMER y comprendió lo que buscaba, tomó el lugar opuesto al de Jurgen y se enfocó en la otra pierna.

En las alturas Kl4ws, Joe y Gabe se mantenían disparando con “Cannon” hacia la cabeza y cuerpo del coloso. Utilizaban los techos de casas y edificios para movilizarse rápidamente, saltando entre ellos cada que el demonio atacaba con sus extremidades y derribaba las construcciones. La ciudad había sido distribuida tratando de aprovechar el máximo posible del espacio, por lo que las calles no eran muy anchas y las edificaciones estaban relativamente cerca entre sí, el sheitan tenía dificultades para moverse y sus golpes muchas veces terminaban impactando construcciones que le obstaculizaban el movimiento.

Se acercaba al sitio donde estaba designada la marca amarilla, tuvo que descender en la más absoluta oscuridad a través una empinada pendiente sin poder ver lo que había al fondo, no tuvo pues más remedio que confiar en las indicaciones de Angie, que vigilaba el lugar con Sharina. —Detente, frente a ti colapsó el suelo, hay una pendiente, debes bajar por ahí, con cuidado. —Le había dicho. Sharon la obedeció, se sintió aliviada cuando tocó el suelo y probó seguir de una pieza, nuevamente vio su pantalla, lo hacía continuamente para orientarse: la marca amarilla comenzó a moverse.

—Angie, ¿qué sucede?

—¿De qué hablas?

—El “Hookshot” se está moviendo.

Dame un momento… —Apuntó a Sharina hacia la dirección de la marca amarilla, se asustó con lo que vio. —No… no te va a gustar, algo lo está cargando… un sheitan lo lleva en el hocico.

—¡Maldición! ¿Es sólo uno?

Sólo veo uno… espera, no hay dos más… sal de ahí, es riesgoso.

—… Necesito el “Hookshot” para conseguir el visor.

Podríamos encontrar otra alternativa.

—… ¡scheiß drauf[4]! Marca por favor a las criaturas, no puedo ver nada, me basaré en tus marcas.

…Las marqué desde que las vi, ¿no aparecen en tu pantalla?

—No…

Maldición, la caída que sufriste lo habrá averiado.

Siluetas con un tenue haz rojo iban y venían en la pantalla, como si hubiera algún tipo de interferencia o falso contacto; el traslúcido color que alcanzó a distinguir significaba que estaban aún un poco lejos de ella; ese color se intensificaba poco a poco conforme el sensor se acercaba a su objetivo, suponiendo claro que el aparato funcionase.

Te ayudaré.

—¿Qué vas a hacer?

Te vas a dar cuenta.

Se dirigió corriendo hacia donde vio por última vez las marcas del visor, éste no volvió a desplegarlas. Se estaba acostumbrando a la oscuridad y se movía con mayor soltura, sus pies comenzaban a reconocer las irregularidades del terreno, le preocupaba disparar.

¡A tu izquierda!

Sharina voló por encima de su cabeza, la débil luz azulosa que emitía indicaba la posición de una de las criaturas. Sharon disparó una ráfaga, un espantoso rugido le indicó que había acertado.

Sólo la heriste… ¡Atrás!

Sharina se movió rápidamente hacia la espalda de la chica; ella lo interpretó adecuadamente, dio media vuelta, notó que la luz del drone se acercaba rápidamente hacia ella, la criatura se le venía encima. Dio un salto hacia atrás y disparó en el aire hacia donde apuntaba el haz azul, cayó sobre su espalda y nuevamente escuchó un gemido. Volvió a ponerse de pie tan rápido como pudo, Sharina volvió a moverse.

—¡Sólo coloca tu “drone” donde estén esas cosas!

El “drone” volaba bajo de un lado a otro, señalando la ubicación de cada sheitan; Sharon disparaba, escuchaba que impactaba y ponía más espacio entre ella y donde podrían estar las criaturas. No veía más que el fulgor azul de Sharina y una silueta oscura, más definida en cuanto más cerca de ella estaba. Corría, saltaba y disparaba hacia donde Angie le indicaba con su “drone”, era como un videojuego musical, había que seguir un ritmo y la luz indicaba el punto a disparar. Con cada impacto las criaturas se hacían más y más lentas, perdían sangre. Las balas normales de la “Chimera” podían acabar con un sheitan si apuntaban a las partes vitales pero en tales condiciones lumínicas la chica no tenía idea de en qué sitio estaba acertando, se contentaba con retrasarlas el tiempo suficiente para moverse y recargar. Estaba cansada, lastimada; con cada movimiento brusco que hacía chocaba con alguna pared o tropezaba con algún objeto, ella caía al suelo y se levantaba tan rápido como le era posible, no reparaba en los golpes, no le importaba lastimarse, sólo quería poner espacio entre la luz y ella para disparar. Tenía ya pocas municiones, fue necesario hacer disparos más cortos, sólo un instante de halar el gatillo hacía que la “Chimera” expulsara al menos tres balas, finalmente Sharina dejó de moverse, Sharon volteó a todas direcciones, tenía el corazón palpitando más rápido de lo que jamás lo había sentido, sangraba nuevamente de la frente.

Tranquila, están muertos.

Sharon se relajó y fue a donde vio por última vez la marca amarilla que había quedado inmóvil algunos metros a su espalda. Tocó algo con la forma de un brazo, agradeció que estuviera tan oscuro, no quiso preguntarle a Angie detalles. Logró soltar a ciegas los seguros del “Hookshot” en aquel brazo y los del suyo propio, se lo colocó. Le quedaba un poco grande, el artefacto seguramente pertenecía a un hombre, aún así logró calzárselo adecuadamente. El accesorio venía integrado con el guante izquierdo por lo que apretó el puño, trató de acostumbrarse a la diferencia de sensación, a ese vacío entre los espacios de sus dedos y el guante. Probó funcionara el “Dragonclaws”, éste seguía respondiendo.   

—”Sólo uno más”. —Pensó. —Voy a por el siguiente.

Con su actual visor dañado le sería más difícil encontrar su destino, Ya no tenía un objetivo para centrar en su dirección, tampoco contaba más con el mapa integrado, sólo le quedaba su memoria de dónde lo llegó a ver y la escasa luz que ofrecían los incendios.

¡Hey escucha! Sigue a Sharina, la llevaré en la dirección correcta.

Sharon comenzó a seguir al “drone”, avanzar le era cada vez más difícil. La primera dificultad fue subir a ciegas la empinada cuesta para regresar por donde venía; tuvo que usar el “Hookshot” para disparar a la saliente y comenzar el ascenso. Una vez que hubo alcanzado la cima volvió a seguir la luz azulosa del “drone” que ya se había adelantado.

Hay sheitans a unos dos kilómetros al este de tu ubicación. No dispares ni hagas ruido, no creo que te perciban desde tan lejos.

Sharina zigzagueaba, la chica no podía verlo pero Angie le estaba marcando el camino a seguir entre callejones de la vieja ciudad. Se encontraba en lo que antes fueran los barrios bajos de la misma, en el pasado una zona tan peligrosa a esas horas de la madrugada como lo era en aquel momento. Trotaba, seguía de cerca al “drone” hasta que éste se detuvo, un incendio cercano le permitió distinguir una construcción frente a ella y al “drone”.

El visor está en la terraza de este edificio.

Sharon entró y casi a ciegas buscó algo que le permitiera distinguir las escaleras, escuchó sonidos, se asustó, después todo el cuarto se iluminó unos instantes, había comenzado a llover y, para su fortuna, había relámpagos. Aprovechó el siguiente para distinguir a dónde debía ir y corrió hacia las escaleras.

El segundo piso había sido dañado por algunos golpes del gigante, había llegado a su ubicación original, un relámpago iluminó el exterior, reconoció la calle donde combatiera junto a sus compañeros al primer grupo de sheitans. Algunas zonas estaban cayéndose, incluidos algunos muros y el techo. Sharon usó el “Hookshot” para subir rápidamente al tercer piso aprovechando un hoyo que se había formado sobre ella. Afuera se topó con un cuarto en donde había caído parte del muro exterior, volvió a ver al gigante a lo lejos y los incendios que las bolas de fuego habían provocado, ya había dedicado demasiado tiempo a esta búsqueda de ítems.

Salió a la cornisa y levantó la vista, no pudo ver qué tan alto era el edificio hasta que otro relámpago le permitió notar que al menos habría de subir diez pisos más. Dio un gran salto vertical y disparó nuevamente el “Hookshot” hasta el muro, lo retrajo en su modo más rápido, al llegar a la pared apoyó los pies sobre ésta y volvió a tomar impulso hacia atrás, en la parte más elevada accionó el doble salto y nuevamente el “Hookshot” para regresar al muro, repitió la operación varias veces; empleaba mucha energía, cada vez se cansaba más y estaba casi completamente a ciegas. —”Odio la oscuridad”. —Pensó. De pronto el disparo del “Hookshot” no conectó a nada y comenzó a caer, comprendió que había llegado a la cima y, desesperada, volvió a disparar su látigo buscando asirse de lo que fuera. Éste conectó y la chica se estrelló contra la pared, el impacto la contundió un poco y casi pierde el conocimiento, respiró profundo y se recobró lo mejor que pudo; se apoyó nuevamente en la pared y esta vez dio un salto vertical tan fuerte como le fue posible, con esfuerzos alcanzó con sus dedos el borde de la azotea y logró subirla; ya en la cima se dejó caer al piso, estaba exhausta.

Vio a Sharina colocada a unos metros de ella, fue hacia allá y tentó el suelo, sintió un cuerpo, buscó la cabeza y encontró el visor, lo desconectó de la espalda de su pobre camarada e hizo lo propio con el que ya llevaba puesto el cual arrojó sin pensar hacia un costado, no le importaba dónde cayera; nuevamente volvió a hacer esfuerzos para conectarlo a su espalda, lo encendió y el panorama se iluminó frente a ella: edificios, casas, calles, postes de luz, vehículos abandonados. Sharon sonrió, lo veía todo.

¡Ta-ta-ta-ta-ra-ra-ra-ra-rá!.

—¿Qué?

Has subido de nivel. —Le dijo Angie.

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