Creciendo regio: Los amigos de la escuela

La experiencia cercana a la muerte de Nerdcast me hizo pensar una vez más en el pasado, tras casi 10 años de escribir mayormente acerca de mis recuerdos de infancia pasaron ante mis ojos las imágenes de todos esos amigos que fueron y vinieron a lo largo de mi vida mientras crecía en Monterrey, cuya influencia de una u otra forma puede sentirse hasta el día de hoy.

Si eres nuevo en Nerdcast o tienes muy mala memoria, los artículos de Creciendo Regio son textos muy personales acerca de mis vivencias como niño y adolescente en la ciudad de Monterrey, México; de donde soy originario. Han pasado varios años desde que escribí el último (octubre de 2017) pero si quieres ponerte al corriente puedes leer el resto de los artículos aquí.

Ahora bien, como el título de esta sección lo indica, este artículo se enfocará en los amigos que tuve en Monterrey, aquellos que llegaron después tendrán su oportunidad; asimismo los colocaré por orden de aparición, desde el primero hasta el último que recuerdo.

Kínder – Saúl

El primer amigo que tuve fue cuando cursaba el tercer año de kínder, el cual vendría a ser también el primer año de estudiante que tuve, pues yo no hice primero y segundo. Lo que colocaría el período entre finales de 1986 e inicios de 1987.

Mis papás me inscribieron en el kínder Rebsamen, actualmente famoso tras el temblor de 2017 en la ciudad de México y la fantasmal novia de Timmy Otul, Frida Sofía. Era una escuelita relativamente bonita que estaba ubicada en la colonia Cortijo del Río, literalmente pegada a mi colonia, Villa las Fuentes, donde teníamos unos meses de habernos mudado, eso al sur de Monterrey.

Yo tenía 5 años al recién ingresar y llegué gritando y pataleando por no querer quedarme ahí, pensando que me iban a abandonar, por lo mismo no dejaba de llorar en el salón y me escondí debajo del escritorio de la maestra. No sé cuánto tiempo pasé así pero fue más de dos días en los que recuerdo estar asustado y no querer salir de ahí abajo, tiempo que aprovechaba para comerme el lonche que mi mamá me había preparado en mi lonchera de He-Man.

Remarcado en rojo aparezco yo, ¿quién es Saúl? Ni idea, posiblemente el niño a mi derecha. Sin embargo el tercer niño de la fila de en medio, de izquierda a derecha, es mi primer némesis, el nefasto Toñito Tamez.

Con el tiempo acepté salir e integrarme al resto del grupo y fue así que conocí a Saúl.

Saúl vivía muy cerca del Rebsamen, según recuerdo justo enfrente de la iglesia a la que mi papá nos obligaba a ir en la colonia Cortijo del Río (a sólo una cuadra del Rebsamen) así que también estaba en el mismo kínder y me lo podía encontrar en esos domingos de iglesia que, desde muy temprana edad, supe que no me iban a gustar.

Saúl vivía en una de esas casas frente a la iglesia.

¿Qué puedo decir de un amigo de 5 años? Pues pasábamos los ratos del recreo juntos en el sube y baja y un par de veces me llevaron mis papás a su casa, sin embargo al terminar el kínder esa amistad terminó y sólo un par de veces lo volví a ver con el tiempo, ello pese a que vivíamos realmente muy cerca. Hoy no sería capaz de reconocerlo ni tampoco recuerdo su apellido, pero recuerdo que aquel fue mi primer amigo, Saúl.

Kínder/Vecino – Paco

No estaba seguro de incluir a paco pues nunca fue realmente un amigo mío, creo que también estuvo en el Rebsamen, sin embargo a él lo recuerdo porque era mi vecino de enfrente, un niño de mi misma edad y que con toda seguridad deberíamos de habernos vuelto amigos, sin embargo eso no ocurrió.

Si estuvo o no en el mismo kínder que yo, no nos juntábamos, sin embargo unas pocas veces fui a su casa de visita pues estaba cruzando la calle y nuestras mamás eran amigas (lo son hasta el día de hoy). Recuerdo que con él conocí el barco pirata de Playmóbil (que tiempo después tuve el mío propio) y que su hermano mayor tenía un Halcón Milenario mamalonsísimo (o sea que estaba de lujo) y que no nos lo quería prestar.

Mi vieja casa

Fuera de eso y de algunas visitas posteriores en las que jugamos Nintendo, no éramos amigos, sin embargo su influencia fue importante pues fue porque él se iba a meter a la primaria Daniel Urencio Ramírez que yo, para al menos conocer a alguien, quise entrar en esa escuela, y fue por la cercanía que nuestros papás hicieron el trato de llevaros en grupo; ambos factores influyeron en dos amigos posteriores y es por eso que es incluido.

Casa de Paco

Actualmente está casado y sé de él por lo que su mamá le comenta a mi mamá, sin embargo nunca fuimos afines más allá de esos momentos.

Primero de primaria – Luis

Muy rápido llegamos al evento principal, y es que mientras que a Saúl no lo volví a ver, mi siguiente amigo se convirtió en un hermano que me acompañó durante la mayor parte de mi vida y que incluso fue parte fundamental de la existencia de Nerdcast.

Aquellos que lleven algún rato leyéndome se acordarán de mi amigo Luis, quien escribió algunos artículos hace varios años, festejamos nuestra llegada a los 30 años aquí en Nerdcast e incluso nos escribimos unas jocosísimas calaveras algún día de muertos. Bueno esta es la historia de cómo lo conocí.

Como ya lo dije y gracias a mi vecino Paco, entré a la primaria en la Daniel Urencio Ramírez, escuela pública ubicada en la colonia Satélite, al sur de Monterrey, justo sobre las faldas de la sierra madre oriental y frente al cerro de la silla donde yo vivía. Igual que me pasó en el kínder mis primeros días fueron de llanto, lo que solidificó mi castidad por más años de los que hubiera deseado y me dejó en el escalafón más bajo de la cadena alimenticia de los niños de primaria.

Desconozco cuanto tiempo pasó siendo yo un llorón pero recuerdo que dejaba de llorar después del recreo, y como en todos los niños de todas las escuelas, los minutos posteriores al recreo son de caos. En uno de esos caos se había formado una melee de varios niños en las que el niño más peligroso del salón estaba molestando a otro y muchos niños se metieron a participar.

Sintiéndome yo ya más integrado quise unirme también, ser como los otros, así que fui a “jugar” como los otros, a ser “uno más de la raza”; tomé el brazo del niño que tenía la ventaja, ese que era el más peligroso y me recibió con un puñetazo directo a la cara que me hizo darme cuenta que debía evitar a las multitudes el resto de mi vida. Ese niño peligroso era Luis.

A tu derecha y sin el uniforme, Luis de 6 años; a tu izquierda y bien portado, con corbata hasta arriba… YO!!!

Después de esa horrible experiencia que me hizo pensarlo dos veces antes de integrarme a un grupo (y cuyas secuelas aún experimento), un día durante el recreo ese niño agresivo, Luis, se me acercó para invitarme a jugar; él estaba solo debido a ser tan agresivo y yo estaba solo debido a ser tan miedoso por lo que bien podríamos estar solos juntos. Me invitó a jugar a la “compañía huevo estrellado” la cual consistía en correr por el “precipicio” (un pedazo de tierra inclinada, no olvides que la escuela estaba sobre la sierra por lo que estaba a desnivel) y estrellarse contra la pared; acepté y así comenzó la amistad que duraría toda mi vida y me marcaría por siempre (no de forma sexual malpensados).

Enmarcado en rojo el punto donde te hacías huevo estrellado.

Jugaba con Luis en el recreo, me enseñó a coleccionar mármol (había muchos trozos de esa piedra regados y juntos coleccionábamos esas piedras, por años conservé una), me enseñó a jugar con las “lancitas” (unas plantas con punta de pelos que se pegaban en la ropa) y, más importante aún, me habló del Atari y del “Intendor” (así creyó que se llamaba el Nintendo).

Él vivía en mi misma colonia pero a varias cuadras de distancia, aun así  no era difícil que me llevaran a verlo. De ese modo fue que jugué mis primeros videojuegos y le pedí a mi papá mi propio Atari y, después, mi propio Nintendo.

A Luis lo expulsaron de la escuela en segundo de primaria pero nos seguimos viendo de vez en cuando. Con el paso del tiempo y al crecer él iba a visitarme a mi casa porque yo no sabía andar en camión; e incluso llegaba de visita a Saltillo después de que mi papá nos cambió de ciudad en el año 2001.

Se quedaba fines de semana completos ya estando yo en Saltillo y, tiempo después jugábamos en línea por Xbox 360.

Si eres lector de Nerdcast ya sabes cómo termina esta historia, en febrero de 2016 Luis fallece debido a un derrame cerebral, dejando pendientes muchos juegos por terminar; sin embargo su memoria sigue con vida en sus artículos de Nerdcast y también en los míos, pues cada cosa que escribo tiene su influencia pues fue por él que me volví un geek sin vida social… ¿gracias?

Luis de 17 años en el quinceaños de mi hermana.

Por cierto que también tiene su homenaje en El Programa GAMER.

Gracias Luis por convertirme en este ganador otaku, videojugador y experto en Magic

Segundo de primaria – Pepe

Tras la expulsión de Luis me sentí sólo, afortunadamente esa soledad no duró mucho tiempo pues pronto conocí a otro niño que se volvió mi amigo. Pepe fue mi amigo en lo que quedó de segundo de primaria junto con otro niño de quien hablaré después.

Pepe era un niño igual de tímido que yo por lo que no podría ser más diferente de Luis, casi no hablaba, era bien portado y siempre llevaba a la escuela su frutsi de uva junto con una bolsa de papitas.

A mi lado se encontraba Pepe, desde primero de primaria, aunque no fui su amigo sino hasta segundo.

A diferencia de la energía incontrolable de Luis, Pepe era incluso más tranquilo que yo, con lo que siento que tomé un rol más protagónico. Jugábamos a excavar fortalezas y platicábamos de lo que queríamos ser de grandes, yo siempre cambiaba lo que quería ser y de Pepe no recuerdo.

Él vivía cerca de la primaria, en la colonia Satélite, aunque muy pocas veces fui a su casa de visita, era más un amigo netamente de la escuela.

Ya en sexto seguíamos siendo amigos.

Al terminar segundo de primaria tocamos en salones diferentes, eso en la ley de la jungla que es una primaria pública significa la pérdida de la amistad. Durante tercero fui amigo de otro niño y en cuarto ¡de nadie! Sin embargo volvimos a volvernos amigos en quinto de primaria y seguimos de corrido hasta que terminamos la secundaria pues los dos estudiábamos en la Escuela Secundaria Número 31 Libertad, donde Pepe fue mi único amigo durante esos tres años.

Después de la secundaria, pese a que estudiamos un tiempo en la misma preparatoria, nuestra amistad desapareció y durante años no supe nada de él hasta que gracias a Nerdcast Pepe me mandó un correo para saludarme y felicitarme por los artículos de creciendo regio. De vez en cuando hablamos un poco por Whatsapp.

Actualmente Pepe ya no vive en la casa que le conocí y se encuentra muy delicado de salud, si lees esto Pepe, espero que salgas adelante.

Segundo de primaria – Fidel

Junto con Pepe, otro niño fue amigo de los dos durante ese segundo año, ese amigo era Fidel y básicamente hacía lo mismo que Pepe y yo, hacíamos fortalezas y platicábamos aunque de películas: recuerdo que yo decía que la mejor película era Ninja Americano 3 y Fidel decía que la mejor era Ninja 3 (nunca supe qué película era esa).

A Fidel sólo lo traté ese resto de segundo de primaria pues, al final, él nos contó que su papá se iba a ir a Hualahuises y pues supongo que eso hizo y nunca lo volví a ver, quedando Fidel como un recuerdo de ese segundo grado.

Tercero de primaria – Lázaro

Comenté de Paco hace un momento, como íbamos a la misma primaria originalmente su papá nos llevaba a él y a mí y mi mamá nos recogía; bueno con el tiempo la mamá de paco hizo un trato con otra vecina, una de unas cuadras más al fondo y que tenía a su hijo en segundo de primaria cuando yo estaba en tercero, ese niño fue Lázaro.

Aunque originalmente me sentí un poco incómodo por la presencia de Lázaro y mi mamá se sintió un poco desplazada por la mamá de ese nuevo niño, debo decir que esa amistad se convertiría en una de las más importantes a nivel familiar pues mi mamá y su mamá se volvieron muy amigas, tanto que a la postre se volvieron comadres.

Lázaro era un año menor que yo pero aun así nos hicimos buenos amigos y, durante ese año, me refería a él como mi “segundo mejor amigo” (Luis era el primero). Era un niño inquieto pero no tanto como Luis y su familia tenía algo de dinero así que siempre tenía juguetes muy padres.

No recuerdo bien de qué platicábamos en la escuela pues Lázaro fue más un amigo de fuera de clases, él iba a mi casa, yo iba a la suya, jugábamos con juguetes o con su perro, una pastor alemán blanca llamada Kaira, luego nos regalaron a una de sus cachorritas a la que también llamamos Kaira.

Lázaro tenía (tiene) dos hermanos menores que eran cuates, por ello cuando nos referíamos a ellos eran: Lázaro y los cuates; ellos eran medio molestos de niños y originalmente su mamá hacía que nos acompañaran aunque finalmente hubo también cierto grado de amistad con ellos.

Con la familia de Lázaro salíamos a Plaza Fiesta San Agustín y su mamá nos compraba panes de dulce y comida que mi mamá nunca nos compraba, ingresamos todos a un club deportivo llamado Cañón de la Sierra y ahí jugábamos ping pong, íbamos a la alberca o cosas así.

Éramos tan amigos que le pedí al papá de Lázaro que sea mi padrino de primera comunión y él le pidió a mi papá ser el suyo, con lo que nuestros papás se volvieron compadres. Pese a que los cuates no los tuvieron de padrinos, es fecha que a mi mamá le llama madrina.

Mi amistad con Lázaro, pese a que fue muy fuerte, duró muy poco, él resultó ser un niño muy precoz y pronto me cambió por las niñas, cuando iba a mi casa sólo buscaba a mi hermana y eso me incomodaba pues yo no quería jugar con ella; del mismo modo consiguió una “novia” estando él ya en tercero y se hizo amigo de otro niño, uno de su salón llamado Alejandro, por lo que yo quedé muy de lado en cuanto a su amistad.

Lázaro tras mi hermana en su cumpleaños.

Irónicamente años después acabé siendo amigo de Alejandro ya en la carrera mientras que ninguno siguió siendo amigo de Lázaro.

Actualmente Lázaro está casado, al igual que sus hermanos, mi madrina falleció hace muchos años con lo que la relación de nuestras familias se fue desvaneciendo y además hubo algunos problemas de dinero por un asunto de un viaje que salió mal. Sin embargo aún le guardo afecto a él y a su familia por lo importante que fueron en esos años para todos nosotros y me daría mucho gusto volverlos a ver.

Por cierto, siempre pensé que su papá era como un Ned Flanders, siempre me pareció una persona muy amable y centrada.

Quinto de primaria – Ruperto

Quizá el momento más feliz de mi vida de primaria haya sido el quinto año, si bien Luis no estaba en la escuela desde hace mucho, fue cuando tuve DOS amigos (más aún después de pasar todo cuarto grado sólo). Además de Pepe Ruperto fue otro amigo que tuve en ese grado.

Única foto que tengo donde sale Ruperto, el otro enmarcado en rojo soy yo.

A Ruperto lo conocí en cuarto pero no éramos amigos hasta quinto; era un niño muy bajito que venía de un nivel social muy bajo (y eso que yo no era de nivel alto), se ajustó muy bien a Pepe, a quien conocía de segundo, y así los tres nos volvimos buenos amigos e incluso nos pusimos un apodo al grupo: Los JJJ Erto, pues los tres nos llamábamos con J: Jorge, José y Jesús, y nuestro segundo nombre acababa en erto: Humberto, Roberto, Ruperto (yo nos puse el nombre aunque nunca pegó).

Todo quinto fue cuando el bullying que sufría disminuyó, quizá por estar más protegido y ser Ruperto un niño entrón, así que nos protegía a Pepe y a mí e incluso me volví más sociable. Mis mejores recuerdos de infancia en la escuela son de ese período: las kermeses, los festivales de Halloween, la navidad, todo eso en quinto fue cuando lo disfruté.

Los tres pasamos juntos a sexto y nuestra amistad continuó hasta que un niño se integró y como que eso no me gustó mucho, reconozco que no fui muy incluyente. Del mismo modo alguna vez Ruperto comentó que comenzó a alejarse de nosotros debido a que platicábamos del Super Nintendo, y que él sentía que jamás lo podría tener.

A Ruperto lo dejé de ver al terminar la primaria, a veces me llamaba por teléfono, supe que se metió al ejército alguna vez; lo último que supe de él fue a través de Pepe, cuando él fue al hospital a recibir las malas noticias, el taxista que lo llevó fue Ruperto y me comenta que fue él quien lo reconoció. Al yo cambiarme de casa evidentemente cambié de teléfono por lo que no he vuelto a saber de él pero espero esté bien.

Sexto de primaria – Adrián

Adrián fue el niño que modificó el club JJJ Erto, pues ni acababa con Erto ni se llamaba con J. Era un niño nuevo que llegó a integrarse con nosotros más por Ruperto, quien lo vio solo y quiso invitarlo, sin embargo yo no era muy afín a él: al igual que yo Adrián dibujaba por lo que fue una especie de rival para mi protagonismo, si bien él sólo copiaba mientras que yo dibujaba a mis propios personajes (muchos de ellos ahora en El Programa GAMER), sin embargo sí hubo algunas diferencias.

Recuerdo que a veces le decía a Pepe o a Ruperto (o a los dos), de irnos en el recreo a otro lado para que Adrián no nos encontrara, a veces eso perdía a Ruperto o a Pepe puesto que no siempre les decía al mismo tiempo.

Ok lo admito, fui muy patán con Adrián en ese tiempo y no me siento orgulloso de eso. Años después acabamos siendo compañeros en preparatoria aunque no volvimos a ser amigos, sólo conocidos que se saludaban. Adrián si algún día lees esto, lamento haberme portado así contigo y espero te encuentres bien.

No escuela – Óscar

Haciendo un poco de trampa aquí pues, aunque Óscar fue muy amigo mío, realmente somos parientes con lo que no era una amistad tan difícil de considerar. Óscar es mi primo (técnicamente tío pero como es menor que yo nunca le quise llamar tío).

A Óscar evidentemente lo conocí en algún momento de mi infancia, hay fotos de piñatas siendo ambos casi bebés (él es un año menor que yo). No recuerdo la edad que tenía cuando nos hicimos amigos pero tuvo que ser durante mi época de secundaria, pues nuestra amistad se fundamentó en el Super Nintendo y en Caballeros del Zodíaco, lo que nos coloca entre 1993 y 1998.

Aunque no recuerdo la fecha, él y su familia (mis tíos pues), estaban en el mismo deportivo que yo, el Cañón de la Sierra. Alguna vez ahí coincidimos, yo estaba sólo pues ya no era amigo de Lázaro y de algún modo empezamos a platica, en algún momento me invitó a quedarme a dormir en su casa y pues pasó lo que tenía que pasar… ¡Jugar videojuegos malpensados!

Óscar vivía en Cortijo del Río, como dije muy cerca de mi casa; su papá era mi tío y sus tías pues… mis tías, por ello era muy fácil tener una amistad pues había familia de por medio. Y déjenme contarles que iba TODOS los días a su casa, mi mamá lo alucinaba y su mamá seguro me alucinaba a mí.

Pasaba todas las tardes en su casa jugando videojuegos, él tenía aire acondicionado así que eso era un plus. Los fines de semana me quedaba a dormir con él y nos levantábamos súper temprano para ver Caballeros del Zodíaco en Caritele, luego desayunábamos cereal y volvíamos a los videojuegos.

Era común ir a rentar y llevar juegos nuevos cada fin de semana o pedirle a su papá que nos llevara a rentar en cualquier momento.

Más adelante lo involucré en el Magic, pues Luis ya me había involucrado en eso. Traté de que se volvieran amigos pero Luis, ok digámoslo como es, estaba celoso de Óscar así que nunca le cayó bien. Alguna ocasión también llegó a conocer a Pepe y a Lázaro pero tampoco se hicieron amigos, del mismo modo conoció a otro amigo de quien hablaré más adelante.

Óscar tiene un hermano mayor que era, pues, un patán en aquellos años; cuando me hice amigo de Óscar su hermano estaba en Estados Unidos por mal comportamiento pero no iba a estar ahí por siempre, cuando regresó la amistad se empezó a estropear, aún durante un tiempo seguimos llevándonos sólo que en vez de que sea en su casa era en la mía, pero poco a poco la influencia de su hermano cobró fuerza y Óscar se desanerdó.

Del mismo modo ocurrió otro hecho que ya conté, Óscar decía tener una novia llamada Adriana y, según él, ella tenía una hermana llamada Melissa con quien supuestamente me iba a hacer quedar; hablaba con “ella” por MIRC y por teléfono mediante Óscar, sin embargo nunca escuché su voz y, tras dos veces que me dejó plantado, me hizo pensar que nunca existió lo cual en algo habrá influido a la hora de dejar de ser amigos pues no podía confiar en él.

Cuando escribí este artículo aquí Óscar me contactó asegurándome que Melissa sí era real, jurándome por todos los dioses y comentando lo extraño que fue el dejar de ser tan amigos. Sin embargo me comentó que esa Adriana de la que él hablaba (su novia) era Adriana Williams, ella:

En efecto es regiomontana y tiene una hermana

Evidentemente difícil creerle. Sin embargo investigué y Adriana tiene una hermana que físicamente tiene las características de la Melissa de la que Óscar habló, aunque no tenía el nombre de Melissa. Total la contacté y…

Dijo que nada sabía de eso.

Y ahí acabó la historia, Óscar queda como un recuerdo de mi adolescencia y rememoro con nostalgia aquellos tiempos, aún le guardo afecto.

Actualmente está casado y lo tengo en Facebook, aunque no hablamos desde aquella vez que insistió en que lo de Melissa era real.

No escuela – Jorge

El otro Jorge, ese misterioso ente que conocí por medio de Luis como a tantos más. Jorge era amigo de Luis y vivía muy cerca de su casa. Lo conocí alguna vez que Luis lo invitó a su casa.

Jorge era… Es difícil de determinar, no era mamón pero tampoco era amistoso, nos llevábamos mayormente bien pero no lo suficiente para vernos sin la presencia de Luis. Jugaba videojuegos, jugaba Magic (el único a quien nunca pude vencer) pero algo en él me era difícil de asimilar, no era malo en ningún sentido, simplemente siento que entre nosotros no había suficiente concordancia.

Conocía a todo el grupo, lo que era bueno, iba a mi casa acompañado por Luis y nos la pasábamos bien, era alguien que era amigo mío por extensión.

La única anécdota que tengo con Jorge fue la vez que acabamos Jurassic Park en el Super Nintendo; no tengo idea de qué ocurrió esa vez, según creo Jorge marcó por error a mi casa y nos quedamos platicando un poco, yo estaba jugando Jurassic Park que me habían prestado e imagino que Jorge tenía la revista de Club Nintendo donde dieron la guía de ese juego, por ello por primera y única vez fue él solo a mi casa, sin Luis, y juntos jugamos y acabamos Jurassic Park, todo mientras uno jugaba y otro leía la guía.

A Jorge la última vez que lo vi fue en el funeral de Luis, actualmente lo tengo en Facebook y veo que publica fotos de viajes que realiza frecuentemente, sin embargo no he vuelto a hablar con él.

Preparatoria – Néstor

Por medio de Luis conocí a algunas personas que más tarde se volvieron mis amigos, de esas personas quien más amigo mío fue era Néstor.

A Néstor lo conocí en la casa de Luis una vez que fui de visita, él también jugaba Magic y Luis lo invitó junto a su hermano Raziel. La personalidad de Néstor no era precisamente amigable y no puedo decir que me haya caído muy bien esa primera vez que lo vi, era ofensivo, mamón, imagínate al vendedor de historietas de Los Simpson (e imagina ese mismo sobrepeso).

Pero le habré caído bien porque el habló de mi con su grupo de la preparatoria, en la Prepa 15 Florida, y un chavo a quien ya conocía de la secundaria (más de él pronto), me contactó y me llevó a formar parte de ese grupo de chavos rebeldes del Magic.

De todo se grupo Néstor era el único a quien consideré verdaderamente un amigo, iba a su casa, él iba a la mía, jugábamos videojuegos, nos prestábamos videojuegos y jugábamos Magic. Al ser amigo de Luis también eso ayudó pues también él iba, sin embargo había cierta rivalidad entre ellos por lo que eso derivó en el peor momento entre Luis y yo, uno maquinado por Néstor.

Verás, Néstor decía que Luis hablaba mal de mí a mis espaldas (y quien sabe, quizá fuera cierto pero eso no significaba que no me apreciara, y de eso no tengo duda alguna). Cuando compré el Final Fantasy VIII original para PS1 (vendí mi Nintendo 64 para eso), Néstor metió veneno para convencerme de no prestárselo a Luis y… No se lo presté. Ese momento es uno de los que más me duelen al recordar esa época de mi vida pues hubo un cierto alejamiento entre Luis y yo que afortunadamente no fue permanente.

Volviendo a Néstor, con él, su hermano Raziel y el hermano de Luis, Gabo, nos juntábamos los sábados a jugar Calabozos y Dragones (Luis no iba porque no le gustaba, otro ejemplo más del alejamiento). Mientras que en la prepa pues… No entrábamos a clases y nos la pasábamos con otro grupito jugando Magic o a veces a las maquinitas (todo el grupo).

Al no entrar a clases (ni Luis tampoco aunque él iba de tarde), nos suspendieron a todos y más tarde metí a Luis y a Néstor a la prepa donde terminé mis estudios de preparatoria y los tres fuimos compañeros por un tiempo, lo que ayudó a que Luis y yo retomáramos la amistad que por Néstor había bajado.

Como nota extra, Néstor es ese amigo que Óscar conoció y a quien no toleraba. Sin embargo pese a que es retratado de forma negativa aquí, fue un gran amigo durante ese período y fue parte de mi adolescencia. Del mismo modo, junto a otros amigos, Néstor aparece en El Programa GAMER junto a su hermano, creo que si lees la novela te será fácil de identificar.

Actualmente no tengo datos sobre Néstor, siendo alrededor de 2008 la última vez que entablé comunicación con él.

Preparatoria – Alejandro “Pájaro”

Aunque no podría catalogar a “Pájaro” como un amigo, decidí incluirlo al ser él alguien de relativa importancia. A Pájaro lo conocí en secundaria y era de los pocos que me trataba bien, no se burlaba de mí y era ciertamente amistoso. No fuimos amigos en esa época pese a ello.

En la Preparatoria 15, donde él estudiaba también, una mañana se acercó a mí mientras yo esperaba a solas el inicio de clases (no tenía amigos hasta entonces). Claramente recuerdo sus palabras: “Decanini, ¿tú juegas Magic?” Resulta que él era parte del grupo donde Néstor se juntaba y él les habrá comentado, como Pájaro ya me conocía me fue a invitar a ir a jugar y pues ahí inició que dejase de entrar a clases.

Él era parte del grupo al que pertenecía Néstor, Piolo, Chaplin (un chavo serio que siempre llegaba saludando al estilo Doctor Nick Riviera), Pipucho, Omar y algunos más que no recuerdo los nombres. Con todos ellos tomábamos las mesas de la cafetería y pasábamos la mañana jugando Magic, intercambiando cartas y platicando de lo imposible que sería una película de Batman vs Superman o de Freddy vs Jason.

Aunque me la pasaba bien y no creo que cambiaría nada de esa época, fue esa mi etapa rebelde; dejé de lado los estudios y por primera vez tuve un “grupo”, aunque de ellos sólo a Néstor consideraba amigo y a Pájaro lo catalogaba como un “casi”. Algunas veces fue a mi casa y pues… sí, era un amigo en cierta forma.

Pájaro conocía a Luis, igual que ese grupo, por lo que era fácil hacer reuniones entre todos nosotros, sin embargo al salir de la prepa 15 todo contacto se perdió y no supe más de él, y jamás supe por qué le llamaban Pájaro.

Universidad – Alejandro

No, no se trata de pájaro sino de otro Alejandro, ese niño por el que Lázaro me cambió. Coincidimos cuando ingresé a Psicología en el CEU, él fue quien me reconoció preguntándome si yo era amigo de Lázaro y así fue que nos empezamos a llevar bien.

Alejandro era lo más cercano que tuve a un amigo durante la facultad de psicología, platicábamos bien, sobre todo de futbol, tomábamos el mismo camión de salida puesto que él vivía en Satélite (misma colonia de Pepe) y yo en la colonia de en frente, algunas veces jugamos videojuegos (aunque sólo de futbol) y pues era con quien mejor platicaba en la escuela.

Una de las pocas anécdotas que tengo de él fue jugando International Super Star Soccer 2000, Alejandro presumía ser muy bueno y le gané varias veces, luego Néstor (que ese día había ido a la casa), aceptó retarlo sin saber jugar. Al término del primer tiempo Alejandro le iba ganando 5 a 0 y Néstor tenía dos jugadores menos. Tomé el control de Néstor y revertí esa partida ganando 6 a 5.

Aunque con Alejandro no fue una súper amistad, por las condiciones en que se dio y el pasado que teníamos decidí incluirlo. Queda de anécdota que le presté mi libro de El Padrino y jamás me lo regreso.

Actualmente está casado y lo tengo de contacto de Facebook, aunque no hablo con él.

Fuera de la escuela – Fernando

Así como conocí a Néstor por medio de Luis, a Fernando lo conocí por medio de Néstor; era un chavo medio serio que también le gustaban los videojuegos y el Magic y en algún momento nos juntamos todos al mismo tiempo.

La verdad es que con Fernando había mucho en común, nos gustaba la misma música, los mismos videojuegos y las mismas películas, sin embargo nos conocimos relativamente poco tiempo pues antes que después me mudé de ciudad rumbo a Saltillo.

Sin embargo vía ICQ y Messenger continuamos platicando por muchos años, mayormente de música pues compartíamos muchos gustos similares, gracias a él conocí a Avantasia, a Édgar Allan Poe (el grupo español), a Saratoga y pues seguíamos hablando de videojuegos. En la era del PS3 hicimos una cuenta compartida para ambos tener los mismos juegos y pagar la mitad aunque realmente jugábamos poco.

Una anécdota curiosa se dio cuando él compró Max Payne para el PS2 y, en lo que él conectaba la consola, me pidió que lo abriera… Yo nunca, NUNCA había abierto un DVD, no sé si tenía o no celofán pero yo, estúpidamente, arranqué el plástico que recubre el DVD… Le di 300 pesos para compensarlo y más adelante me acabó por cambiar el Max Payne junto a la caja de DVD que él había comprado para reemplazar la que le rompí.

Actualmente está casado y tenemos bastante tiempo sin platicar, sigue jugando videojuegos pero ahora su pasión es más la música e ir a conciertos.

Menciones honoríficas

Además de los aquí mencionados hubo algunos otros que tuvieron cierta relevancia a la hora de estar creciendo en Monterrey pero que de una u otra forma no estpy muy seguro de considerarlos mis amigos.

En la preparatoria del CEU me llevaba bien con dos chavos, Abel y Alejo, sin embargo una vez que acabamos la escuela no volvimos a saber de ellos.

Toda la banda de la Prepa 15: Omar, Piolo, Pipucho, Chaplin, Arturo Candiotti, Abraham. Fueron parte de esa época de mi adolescencia pero a ellos únicamente los veía en la escuela por lo que no los llamaría amigos.

José Ángel, el Majin Bu de mi escuela, fue compañero de secundaria y era verdaderamente un mamón, trabajaba en la tienda de videojuegos de La Pulga Mol Las Torres por lo que lo vi algunas veces pero nunca nos llevamos bien.

Raziel, el hermano de Néstor era más bien una extensión de Néstor, venían pegados, sin embargo por separado no lo veía,

Gabo, el hermano de Luis es por extensión casi un hermano mío, igual que Axel, el hermano menor de Luis y Gabo, sin embargo mi relación con ellos siempre fue en base a Luis y aunque a Gabo lo llegué a ver por separado, era más por el hecho de jugar Calabozos y Dragones que por verlo a él y muy pronto se separó e incluso Luis dejó de verlo.

Bienvenido al 2019.

Pues bien éstos fueron los amigos de mi infancia y adolescencia, se suman a la lista de mis crushes de juventud y a la lista de mis seis peores citas como parte de mis memorias muy personales. Dime si quieres saber de mis amigos de Saltillo y también de mis bullys de la infancia y, si eso quieres leer, pronto estarán sus artículos aquí, en Nerdcast.

Espero a quienes lean este artículo no les moleste haya usado algunas de sus fotos, son para ilustrar lo importante que fueron en mi vida. Igualmente aquellos mencionados de los que no tuve imágenes, me sería muy grato si quisieran ponerse en contacto y compartir conmigo y el resto de los lectores de Nerdcast algo acerca de nuestra historia juntos.

Comentarios
  1. angel

    Hola. B. día!! estoy viendo la foto de la Escuala Daniel Urencio y justo soy parte de esa generación

  2. Jurgen

    Eres de la generación que se graduó en 1993?La verdad no recuerdo a muchos de los de aquel momento, quizá alguna vez coincidimos.

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