Análisis: Final Fantasy VII Remake

Por muchísimos años, uno de los deseos frustrados de los videojugadores de mi generación fue el volver a jugar uno de nuestros videojuegos favoritos, Final Fantasy VII, lanzado en 1997 para el Playstation original, con todo el poder de la tecnología que poseemos. Ese sueño finalmente se cumplió en abril de 2020 y yo estuve ahí, desde el día 1, para ver si la fantasía continúa.

El Final Fantasy VII original es uno de los juegos más polémicos que han existido, no por su calidad, que es incuestionable, sino por el amor desmedido de algunos fans pues, si bien nadie ha negado jamás que se trata de un gran juego, existen quienes adoran a Final Fantasy VII como a un Dios, y eso levanta la crítica de aquellos que no lo ven de ese modo.

Por años yo pertenecí al primer grupo, esos que consideraban a Final Fantasy VII la mejor obra de la humanidad.

Para todos nosotros en ese primer grupo una de las críticas que escuchábamos era que: “Seguramente Final Fantasy VII fue tu primer RPG”. Al menos en mi caso eso no era cierto pues antes de jugarlo ya había conocido Final Fantasy IV (II en América), Final Fantasy VI (III en América) y Chrono Trigger. Así que ya conocía el género del RPG por turnos, ya me había enamorado de ese modo de juego cuando conocí Final Fantasy VII.

Y sí, amé el Final Fantasy VII original, lo dominé, llevé a todos mis personajes a nivel 99, derroté a los jefes opcionales: Ruby y Emerald (historia aquí) y conseguí todas las materias. Especialmente me enamoré de Tifa, no por su par de… sino por ella en sí; por lo atenta hacia mí (Cloud), lo cariñosa que era. Fui #TeamTifa desde antes de que eso se pusiera de moda.

Por eso el remake de Final Fantasy VII me interesaba mucho, era el sueño cumplido, volver a jugar el videojuego que amé, el primero que verdaderamente amé en mi vida, con sentimiento, con pasión. Por eso lo compré día 1.

Y debo decir que Final Fantasy VII Remake me deja un poco indeciso pues, aunque hace algunas cosas muy bien, incluso mejor que el original; en otras muy importantes no alcanza la calidad que el original tuvo.

Creo que en los RPG debemos dividir la calidad en dos fragmentos importantes: Historia (que incluye el mundo y personajes) y Jugabilidad; son un género donde lo que juegas es tan importante como el cómo lo juegas; los gráficos y música siempre son agradables en cualquier género de videojuegos pero en RPG la historia y lo que haces es lo fundamental.

En el primer rubro Final Fantasy VII Remake es sobresaliente, la historia está excelente (salvo por un punto que tocaré más adelante), mejor que en el juego original; el haber expandido la primera zona, Midgard, permitió profundizar mucho más en los personajes, sus motivaciones y el contexto. Lo que anteriormente sólo fue una “embarradita” ahora está totalmente “untado”. Avalanche y su lucha contra Shinra toma el tema central en este título de más de 40 horas de duración.

Y esas 40 horas son de conocer a los miembros de Avalanche: Barret, Tifa, Jessie, Biggs y Wedge; a los villanos: Shinra, Heidegger, Hojo, Tseng, Reno, Rude, Rufus; al héroe: Cloud; al Plot Device: Aerith; e incluso al personaje nuevo Roache, un Soldier que hace su aparición para dar un poco más de mundo al concepto del Soldier como un grupo élite de guerreros que en el primer juego sólo fueron mencionados.

Final Fantasy VII Remake trata mejor a los personajes que el juego original, les permite mucha más profundidad, más compenetración. Biggs, Wedge y Jessie apenas y tenían una pequeña participación en el original mientras que ahora tienen personalidad, tienen carisma, tienen encanto (en especial Jessie); tanto que incluso resulta frustrante el hecho de que no son personajes jugables: ¡debieron haberlos incluido al equipo de forma completa! Así los tres miembros de Avalanche finalmente reciben atención y la posibilidad de convertirse en personajes importantes y memorables del universo Final Fantasy.

También los ya amados protagonistas del juego: Cloud, Tifa, Aerith y Barret, se ven mejorados por la nueva sensibilidad y atención al detalle de los tiempos modernos. Sus personalidades son más evidentes, más sólidas. Originalmente no me agradaba Aerith pero la manera en que fue retratada en este juego de verdad me hizo trastabillar en mi alineación con Tifa; y es que Aerith es incluso más bonita que Tifa en este título. Si me mantengo en el #TeamTifa es por el pasado.

Próximamente un Duelo de…

Aunque Tifa también es un excelente personaje, dulce, confiable, cálido; es alguien que se gana tu corazón. Por ello mi alineación con #TeamTifa, pese a que se puso en duda, se mantiene no sólo por el pasado sino también por el presente. Aerith me pareció más bonita en la forma de la cara y siento que a Tifa la pusieron demasiado voluptuosa (sé que el personaje así es pero sí sentí que se notaba desproporcionada), aunque eso a muchos les gustará.

Barret… No es el más simpático de todos, su diseño es excelente, fuerte, rudo; pero sus motivaciones a veces son unidimensionales, parece incapaz de ver más allá de su objetivo final e incapaz de ver el mundo en tonalidades de grises. Barret fue mi personaje menos favorito en el juego debido a que lo sentí poco elaborado en comparación.

Cloud considero que mejora respecto al original; inicia duro, frío, incluso alejado de Tifa; pero con el tiempo se suaviza y eso lo podemos ver en el juego, somos parte de la transformación del personaje hacia una persona diferente. Aunque es un poco cliché de anime en el sentido de que TODAS están tras sus huesitos, y claro que qué más quisiéramos todos que chicas como Tifa, Aerith y Jessie nos quisieran, pero en el caso de Cloud se siente muy anime, muy harem; sin embargo no es una queja sino un comentario pues esas interacciones sí añaden contexto al juego.

Los villanos son divisivos, por un lado Shinra, Heidegger y Hojo son completamente unidimensionales, malos por ser malos y ya; pero Rufus, Reno, Rude y Tseng son otra historia, son personajes que tienen “algo más”. En el juego podemos ver que los tres Turks presentan remordimientos por sus acciones, mientras que Rufus, quien sale muy poco, aparenta ser el villano clásico, sin embargo lo que vimos en Advent Children nos hace saber que hay más en él de lo que aparenta. Por eso esos cuatro villanos adquieren un aura diferente.

Y hablando de villanos… Sephiroth. Todos sabemos que el verdadero maloso es Sephiroth. En el juego original fue presentado lentamente (puedes leer eso aquí), pero en Final Fantasy VII Remake aparece casi desde el principio y tiene una participación mucho más directa y activa. Eso no me gustó pues sentí que modifica su mística y su excelente primera impresión original, no obstante la manera en que la historia lo usa abre puertas para un mundo desconocido en Final Fantasy VII.

En cuanto al mundo en que viviremos durante 40 horas, sólo jugaremos la parte de Midgard, por lo mismo el mundo estará muy contenido en esa ciudad. Los ambientes steampunk distópico están bien hechos y retratan lo que originalmente se deseaba en el juego, pero siento que faltó variedad en el juego pues sólo nos pasearemos por complejos industriales de tono gris y azul, y algunos basureros. Faltó el ingresar a zonas verdes, zonas residenciales; lugares con ambientes más variados; sí aparecen pero no se visitan de forma profunda por lo que la mayor parte del tiempo el escenario del juego se vuelve demasiado similar.

Para finalizar con la historia, básicamente eres miembro de un grupo Eco-Terrorista; Avalanche, que desea derribar a Shinra, una compañía eléctrica que usa la energía del planeta como biocombustible. Recientemente me puse a ver el documental del Unabomber en Netflix y finalmente comprendí. A finales de los 90s el eco-terrorismo era algo relevante y Final Fantasy VII es un producto de ese contexto social. Me hubiera gustado que se explorara más el área oscura de Avalanche y el área gris de Shinra, para valorar las motivaciones y errores de ambas partes, pero no, finalmente Avalanche es 100% bueno y Shinra 90% malo, dejando muy poco para debatir internamente.

Y Ahora la Jugabilidad, lamentablemente… ¡Espera, hablemos de los gráficos y la música!

Y es que los gráficos son SOBERBIOS, no creo que mejores que los de los remakes de Resident Evil o God of War pero casi a ese nivel. Los personajes se ven DE LUJO, y créeme, se ven MEJOR que los de Final Fantasy VII Advent Children. Es increíble pero finalmente hemos llegado a eso que deseábamos, a que lo que juguemos se vea como los cinemas FMV que tanto nos gustaban.

Pero en el caso de Final Fantasy VII Remake se ve aún mejor… En los personajes principales. Tristemente muchos NPC presentan modelos que parecen maniquíes mientras que en el mundo hay algunas texturas pixeleadas. Por ello es que no supera a otros juegos ya mencionados pues, mientras que en los personajes importantes está al nivel de los mejores, el mundo y NPCs no logran esa calidad.

La música es divisiva, algunas melodías son FANTÁSTICAS, mientras que otras las sentí molestas (en especial en Wall Market y todo lo que tenía que ver con Don Corneo). El resultado general en este apartado me gustó pero no me encantó.

Ahora sí, la Jugabilidad

No me gustó la forma de jugar Final Fantasy VII Remake. Si bien al final del juego me adapté y entendí la manera de jugarlo, en general no me pareció que el gameplay fuera lo mejor del juego. La mayor parte del tiempo se basa en botonazos, simples y llanos (lo jugué en Normal, que es la máxima dificultad para la primera vez que juegas). Aunque las habilidades individuales y las magias son útiles, sólo necesitas dedicar atención en los jefes, la mayoría de los enemigos normales no requieren más táctica que machacar el cuadro hasta ganar.

El combate es frenético pero no lo digo como algo positivo, ocurren demasiadas cosas en pantalla, llena de efectos, explosiones y números, tantos que es casi imposible distinguir lo que ocurre. En los RPG tradicionales era necesario valorar el daño que se hacía y se recibía con cada ataque, en FFVII Remake los números de daño salen tantos y tan rápido que no tengo idea de qué tan efectivos eran mis ataques. En mi opinión se pierde parte del encanto con ello.

Entre esa velocidad de combate y la cámara que se coloca en los peores sitios posibles, las batallas no me resultaron del todo agradables; existe una sensación de que son una especie de Devil May Cry incompleto en cuanto al sistema de juego que se basa mucho en el “hack and slash”. En general cuando me tocaba pelear era de lo que menos disfrutaba.

La administración de armas y materia tan poco me gustó. En vez de que cada arma sea una evolución de la anterior, cada una comienza a desarrollarse con puntos individuales que puedes ir mejorando con puntos que ganas, eso parece bueno a simple vista pero al momento de jugar te das cuenta que las armas se vuelven inútiles, sólo seleccionarás la que tenga más slots de materia o la que haga más daño y ya, todo lo demás queda reducido a números que no se notan al jugar.

En el original lo que diferenciaba a las armas no sólo era el daño sino que cada una tenía diferentes espacios para materia, o podía vincularlas, o tenía multiplicadores x2 o x3 de la experiencia de la materia. Eso daba estrategia pues seleccionabas tu equipo para especializarte en alguna de las estrategias disponibles.

En FFVII Remake las armas van adquiriendo slots para materias, se vinculan con el crecimiento y pues, eso las vuelve muy similares, dejando la diferencia entre una u otra arma en el daño y un slot o dos de materia adicional. En cuanto a los multiplicadores de experiencia de Materias, olvídalos, no hay.

La vinculación de materias también me decepciona, al final todas tus armas podrán vincular múltiples materias sin importar mucho el equipamiento que elijas, pero la sinergia entre ellas es sumamente limitada puesto que realmente son muy pocas las materias que se pueden mezclar con otras a fin de explotar esas vinculaciones abundantes.

Por ejemplo las dos materias vinculantes más útiles, Magnify y Elemental, sólo cuentas con UNA de la primera y dos de la segunda. Si bien existen otras materias que se vinculan, sus acciones no son de tanta utilidad como las que aquí menciono.

Los summons tampoco me gustaron, en vez de funcionar como un ataque mágico súper potente, se parecen más a los vistos en Final Fantasy XII, en que el summon acude al combate a tu lado y ataca al enemigo como uno más durante un corto período. El problema es que no los puedes invocar a tu antojo sino que sólo se “despiertan” ante una batalla difícil, con lo que a veces no tendrás oportunidad de usarlos.

Además de ello existen pocos summons en el juego base (seis) y de ellos uno es perdible en la campaña si no volteas a ver al sitio en que se encuentra; si le sumas que el último summon, Bahamuth, requiere dominar todos los tipos de materia, eso significa que posiblemente no lo conseguirás en tu primera campaña (a menos que hagas farming excesivo), así que es posible que sólo contarás con cuatro summons durante todo el juego, aunque lo peor de todo es que no son muy útiles.

Hay pocas armas por personaje (seis), y como comenté, no se diferencian mucho entre sí más que por el daño, y muchas veces la mejor arma en ese aspecto será la primera o segunda por lo que no hay motivación para experimentar. Asimismo de las habilidades que aprendes de tus armas, sólo dos o tres serán realmente útiles, por lo que el resto sólo se encuentran ahí para dificultarte su utilización.

En ese sentido el juego NO te explica la manera de aprenderlas. Inicialmente creí que esas habilidades las adquirías simplemente peleando pero no, resulta que debes activarlas mientras tengas el arma equipada, una cierta cantidad de veces, a fin de tenerla de base.

Si a eso le sumamos que hay pocos enemigos y que tardan mucho en volver a aparecer, si no aprovechas los pocos combates para obtener las habilidades o ganar experiencia, más tarde te encontrarás en el problema de no haber cumplido ciertos criterios para la obtención de equipo más poderoso.

Además del juego usual de combatir y la administración de recursos, Final Fantasy VII Remake cuenta con algunos minijuegos que la verdad son divertidos. El baile que debe hacer Cloud o las competencias de ejercicio tienen mecánicas que entretienen, lo malo es que no dan buenas recompensas por completarlas por lo que son más una diversión que una necesidad.

También tenemos las escenas a motocicleta, éstas son entretenidas pero duran mucho más de lo deseado y se vuelven tediosas. No son muy difíciles y no tuve que repetir ninguna pero sí se extendieron más de lo que esperaba.

Un detalle curiosísimo, casi al final del juego debes subir unos 60 pisos, y debes subirlos literalmente, uno por uno. Todo el camino es vacío, sólo con las escaleras ante ti, tarda varios minutos en completarse. Si bien eso puede ser muy tedioso, los comentarios de los personajes ayudan a hacerlo ameno pues Barret queda sin aliento y es Tifa la única con la condición para aguantar, de hecho el juego te hace notar eso y te baja la velocidad, lo que hace que tardes incluso más.

Conclusión

Final Fantasy VII Remake es un juego que atina en historia y manejo de personajes y les dota de una vida que antes no tenían. La manera en que el fragmento de Midgard es narrado permite entrar a detalle en los trasfondos de héroes y villanos y, en general, pienso que en este apartado se hizo un mucho mejor trabajo que en el original. Cada personaje se siente completo y empático y por eso es que lo jugué sin parar.

Los gráficos excepcionales la mayor parte del tiempo y la música varía entre genial y molesta. Es en la jugabilidad donde siento que no dio el ancho pues, sin ser un juego malo en ese apartado, me resultó simple en cuanto a mecánicas disponibles, más aún por el hecho de que empecé Final Fantasy VII Remake tras terminar The Surge 2, lo que no me permitió dejar de imaginar lo genial que hubiera sido si el sistema de juego de FFVII Remake fuese como el de un Souls-Like, estaba hecho para ese sistema pausado en el que el ATB se hubiera utilizado al máximo.

Pero debo decir que en general me gustó, en especial por la historia y personajes; amé ver a Tifa y finalmente me sentí atraído por Aerith, que cara tan bonita le hicieron. Y sin duda lo mejor fue el final, precisamente ese momento en donde todo lo que conocemos comienza a ser puesto a prueba. Sin dar spoilers el futuro de Final Fantasy VII Remake pudiera no ser como lo conocemos, y eso me emociona. Espero que Square-Enix tenga el valor de ir en nuevas direcciones pues, si lo hacen, más que un remake esto será una secuela, y eso me emociona mucho.

No le daría el GOTY, tampoco lo pondría en mi Top 12 que haré al finalizar el año, pero es buen juego, un buen juego que acaba mejor que como empieza y que incluso me hace dudar en cuanto a la calificación a otorgar, puesto que las primeras horas son medianas en calidad pero las últimas te dejan con ganas de más.

8.5 es la calificación que doy.

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