Hablar de Resident Evil 4 (2023) es entrar en terreno delicado. No porque sea un mal juego —todo lo contrario— sino porque es un remake de uno de los títulos más influyentes y vigentes de la historia. Y ahí está el dilema: ¿cómo mejoras algo que ya funcionaba casi perfecto?
Capcom responde con una producción pulida, moderna y muy bien ejecutada… pero que también deja una sensación extraña: la de ser un remake que, en el fondo, no era tan necesario.
Más actuación, más intención
Uno de los cambios más evidentes está en el tono narrativo. Aquí hay un esfuerzo claro por hacer que la historia se sienta más coherente, más oscura y mejor actuada. Los diálogos dejan de ser puramente campy para tener más intención dramática, sin perder del todo ese encanto exagerado que definía al original.
Leon ya no es solo el héroe sarcástico; ahora tiene más peso emocional, más presencia. Las interacciones se sienten más naturales, mejor dirigidas, mejor interpretadas.
No es un cambio radical, pero sí una mejora consistente que eleva la experiencia.
El cuchillo: la mejor adición
Si hay una mecánica que redefine el gameplay, es el uso del cuchillo. El sistema de parry counter cambia completamente la dinámica del combate. Ya no se trata solo de posicionarte y disparar, ahora puedes defenderte activamente, desviar ataques e incluso generar aperturas para contraatacar.
Esto añade tensión, ritmo y una capa táctica que el original no tenía. Es, sin duda, la mejor incorporación del remake. Hace que cada enfrentamiento se sienta más físico, más inmediato.
Visualmente impecable
A nivel técnico, el juego es exactamente lo que esperarías del RE Engine: iluminación detallada, escenarios densos, animaciones fluidas y un diseño artístico que respeta el original pero lo vuelve más creíble y oscuro. El pueblo, el castillo, las cuevas… todo luce espectacular. Hay una sensación constante de decadencia y peligro que está mejor lograda que nunca.
Y dentro de estos rediseños, uno de los más comentados es el de Ashley.
Ashley: un rediseño que sí funciona
Ashley deja de ser ese personaje molesto y caricaturesco para convertirse en alguien más humano, más expresivo… y sí, también más atractiva en su diseño.
Se ve más natural, más cuidada a nivel visual y de animación. Pero más importante aún: su comportamiento está mejor trabajado. Acompañarla ya no se siente como una carga constante.
Es uno de esos cambios donde no solo hay mejora estética, sino también funcional.
El gran problema: demasiado parecido
Y aquí es donde empieza la crítica más fuerte.
A diferencia de Resident Evil 2 o incluso Resident Evil 3, este remake se siente… demasiado cercano al original. Las estructuras, los encuentros, el ritmo general del gameplay… todo está ahí, casi intacto. Sí, hay mejoras, ajustes, refinamientos, pero rara vez hay reinvención. Y eso genera una sensación extraña: estás jugando algo muy bueno… que ya habías jugado antes.
En una saga donde otros remakes apostaron por reinterpretar, este parece optar por replicar con mejoras.
El doblaje latino: bueno… pero cuestionable
El juego incluye doblaje latino, lo cual siempre es bienvenido. Sin embargo, el hecho de que haya sido realizado en Argentina puede resultar extraño para algunos jugadores acostumbrados al doblaje mexicano.
No es un problema de calidad, hay algo en el tono que nunca me ha gustado de sus trabajos. Al menos León es doblado por un actor mexicano, Gerardo García, usualmente asignado a Mark Whalberg, pero los demás son esos de Mythbusters.
Es una decisión que no arruina la experiencia, pero que sí genera cierta desconexión.
¿El remake menos necesario?
De todos los juegos de la saga, Resident Evil 4 era probablemente el que menos necesitaba un remake. El original sigue siendo jugable, divertido y relevante incluso hoy. No tenía las limitaciones técnicas o de diseño que sí tenían otros títulos de la franquicia. Por eso, aunque este remake es sólido, también deja una pregunta inevitable:
¿realmente hacía falta?
Y la respuesta, al menos para mi, es que no. Me gustó Resident Evil 4 (2023) pero no me dejó tan emocionado como los dos anteriores. Es un buen juego que ya había jugado antes, solo se ve mejor. Honestamente pienso que Resident Evil 4 es el juego de la serie que menos se necesitaba como remake, además que se ha porteado y remasterizado hasta el cansancio. Pero bueno, el juego ya está y de todos modos es divertido.







