¡Las mujeres se han rebelado! Nos quitan nuestros trabajos, nos mandan a volvernos “amos de casa” y han usurpado el lugar protagónico de las historias de acción.

Hoy en día existe una tendencia por darle a las mujeres papeles menos estereotipados y las colocan al centro de las historias que antes fueran protagonizadas por hombres, sin embargo al hacerlo han caído en diversos estereotipos que he notado y que hacen que las heroínas sean en cierta medida… genéricas.

En mi libro, El Programa GAMER (disponible en formato físico y digital en Amazon), el papel protagónico es para una mujer; así es, una fémina es la encargada de la acción en las 666 páginas que dura mi libro, pero no quise hacer a la heroína de siempre, o al menos traté de que no fuera así. Por ello es que le di a Sharon (la protagonista y de quien puedes conocer un poco de su historia en mi Biografía) ciertas características que espero la ayuden a diferenciarse de otras chicas encargadas de salvar el día, como Katnis, Triss o Bella (o Lara Croft, o Samus, o Chun Li, o Alice, o Sailor Moon, o…)

En primer lugar definamos algunas características comunes de las heroínas tradicionales:

Estas chicas, mujeres claro está, tienden a ser especiales de nacimiento, no se ganaron su status ni tampoco realizaron un entrenamiento intensivo para convertirse en una fuerza imparable. Nacieron de algún modo especiales y suelen actuar de forma inocente al respecto: no saben qué es, no lo pidieron y no lo quieren, pero lo tienen y no pueden remediarlo.

La actitud de estas mujeres es irónicamente sumisa, si bien son las heroínas y patearán traseros, la situación que enfrentan es impuesta, ellas no lo desean y sencillamente van con la corriente; alguien les dice “hagan” y ellas hacen, lo cual es incoherente cuando el objetivo es empoderar al, históricamente, sexo débil.

Estas chicas no desean ir a la acción sino que son forzadas a ello, lo que se contrapone con el concepto héroe. Ya sea que lo hagan porque sólo ellas pueden salvar el día debido a su poder, ya sea que fuera por salvar a su familia o por ridículo amor, no luchan por ellas sino por otros, son como mamás, protectoras, luchonas, cabronas, pero heroínas… no, eso no son.

La sexualidad en estos personajes tampoco es manifiesta, sí, son mujeres y sí, usualmente se enamoran de alguien, pero es un enamoramiento romántico. Estas chicas se interesan en el chico bueno y sin camisa, el tipo que, aunque también pueda patear traseros decide no hacerlo, el que extrañamente tiene alma de poeta y cuerpo de atleta, y aun así se hacen las difíciles. Estas mujeres (universalmente bonitas), en el mundo en que habitan no han conocido antes el amor, cuando el chico trata de acercarse ellas se asustan, quieren llevarlo con calma. Al final se casarán, seguro, pero durante toda la historia (que puede ser larga) la relación será de: “sí, andamos, pero me respetas porque tengo valores”. Estas heroínas son, por lo que sabemos, totalmente virginales y sólo se entregarán a un buen hombre que parezca modelo.

Eso nos lleva a otro punto, su edad; estas chicas suelen ser muy jóvenes, apenas adolescentes. La edad justifica (en cierta medida) su actitud temerosa en cuanto al sexo (irónico que pueden matar, desmembrar, correr a través de los edificios más altos, pero cuando el tipo les pone una mano en el hombro dicen: “mejor no”), pero cuando casi todas las chicas protagonistas tienen una corta edad estamos hablando de un encasillamiento. Eso también rompe con el asunto de su habilidad pues, son tan jóvenes que no hay razón por la que puedan patear traseros.

El trasfondo de estas chicas suele ser muy común: Son hermosas pero humildes, vivían en un sitio tranquilo donde se sentían como que no encajaban del todo, jamás nadie les había tocado una chichi. Su vida era tranquila pero por alguna razón estaban en muy buena forma física; algo había raro en ellas, eran especiales y, de pronto, son forzadas a dejar su pueblo en busca de la aventura. Ahí desarrollarán su habilidad misteriosa al tiempo que descubren que son extrañamente buenas en patear traseros, aún y cuando jamás tuvieron entrenamiento. Conocerán gente, protegerán a los desvalidos y se interesarán en un sujeto misterioso, sensible y con el cuerpo del Capitán América. Después sabrán que su poder es la clave y salvarán al mundo, llegando vírgenes la matrimonio para, finalmente, tener sexo romántico y totalmente tradicional con su nuevo esposo (ni hablar de una chupadita, estas mujeres sólo cogen para tener hijos) y seguramente quedarán embarazadas a la primera con lo que no volverán a tener sexo jamás.

Las heroínas usuales son poco humanas, poco identificables, tienen una meta más utilitaria, la de ser buen ejemplo, que  la de ser un verdadero personaje. Estas chicas no tienen defectos, y no hablo de fallas en su accionar, que pueden tener muchas (algunas suelen ser torpes), hablo de defectos morales. Son mujeres más buenas que la madre Teresa, amables con todo ser vivo, auto sacrificadas, desinteresadas; pero están más buenas que una miss universo, son Dios hecho mujer.

Claro que hay muchas heroínas y no todas son exactamente iguales. Lara Croft no es una niña sino una mujer, y no tiene un poder especial, pero su apego por el nombre de su padre (auto sacrificada) es lo que la lleva a actuar. Su sexualidad tampoco se utiliza, sí, es una mujer, pero no se ve involucrada en situaciones que la pongan de manifiesto.

Samus es mujer pero sólo porque tiene los órganos femeninos, nada en su accionar la hace un personaje, es sólo un avatar, no se utiliza en ningún momento el hecho de que sea mujer, o sea, no se comporta como mujer (más bien Samus ni se comporta, no tiene personalidad).

Sailor Moon es una chica que es la “elegida” tiene el poder por su nacimiento, es la reencarnación de una princesa. Aunque es torpe es bonita (no está gorda, no tiene espinillas, es rubia). Tiene los mejores sentimientos del mundo, es fiel, buena amiga y daría su vida por una piedra. Jamás la vemos en una situación que ponga en peligro su “virtud” (ninguno de sus enemigos tiene tentáculos).

Alice (Resident Evil), es una agente de Umbrella que perdió la memoria justo cuando iba a hacer algo desinteresado (hundir a Umbrella). Si bien tiene algún entrenamiento (y definitivamente tuvo sexo) después resulta volverse especial (y no vuelve a tener sexo) y es forzada por todos para ser el arma definitiva. Lucha por el bien mayor y jamás piensa en sí misma.

Todo eso lo tuve en mente a la hora de desarrollar a Sharon, buscando hacer que mi protagonista cayera lo menos posible en los estereotipos clásicos.

Con Sharon en primer lugar busqué explicar el por qué es una chica atractiva, sí, es bonita (¿seguirías la historia de una mujer fea y obesa?). A diferencia de otras heroínas que son lindas por sus genes, Sharon tiene una razón para ello, para mantenerse bella; su trabajo. Y no, ni es actriz ni es prosti sino que es una videojugadora profesional (Programa GAMER) y algo que ayuda mucho a obtener promoción es el verse bien o, ¿por qué crees que Dodger logró ser tan popular? ¿Por qué crees que perdió su popularidad al conseguir novio? Recuerda a Sux en Atomix, a la chocolatito, a Jennifer Tsao, a Haku, estas chicas alcanzaron su popularidad por verse bien en un mundo de hombres, ese mismo principio apliqué con Sharon: es bonita porque eso le trae ganancias.

¿Por qué sabe patear traseros? Otro elemento clave que no quise que se fuera de largo y que se mezcla con el punto anterior. Sharon está en buena forma porque ejercita y como no es una adolescente (es joven pero ya adulta) tiene algún tiempo haciéndolo. Esta chica aprendió a defenderse debido a ciertas situaciones que la orillaron a estar en riesgo. Para cuando necesita entrar en acción al menos sí tiene algunas nociones acerca de cómo hacerlo.

Sharon no es sacrificada, no es forzada por otros a hacer algo, ella busca la fama, la gloria. Es una chica egocéntrica, confiada en sí misma, que desea el éxito; cuando surge la oportunidad la toma, no por el beneficio de alguien más sino por ella misma. No es que sea una mala persona, es humana y desea su propia conservación, su propio bienestar.

Sí, existe un “poder” oculto, más no es lo que puedes creer, no es que ella naciera especial o que sea mejor que alguien más, su poder es de otra índole (que no arruinaré aquí) y explica algunas situaciones del libro; si es o no una buena explicación, eso queda a tu consideración.

La sexualidad también juega aquí, Sharon no es una niña, no acaba de salir al mundo; es una mujer joven y atractiva, que ha tenido parejas en el pasado, que se sabe bonita y que sabe aprovechar sus cualidades para obtener lo que quiere. Su feminidad es aprovechada tanto en la trama como por ella misma y eso le da al personaje un matiz diferente, algo que no se utiliza en otras heroínas.

¿Y qué hay del hombre sin camisa? No se pueden eliminar todos los estereotipos… pero lo hice. Por supuesto que hay romance, después de todo vende (dime una película, anime o libro sin romance) pero aquí es menos inocente y menos cliché, y definitivamente el tipo no se quita la camisa ni es un atleta con alma de poeta.

En el diseño de Sharon traté de hacerla tan humana como fuera posible, teniendo en cuenta que aún debía participar en un escenario anormal; sus cualidades y características no son por nacimiento sino que los ha trabajado, tiene una motivación personal, no altruista, para hacer lo que hace, tiene defectos morales al igual que en su accionar. Es un personaje que espero sea más real, no busca ser un ejemplo de un ideal sino que busca ser una realidad de una persona con esas características en el ambiente en que está inmersa. ¿Lo hice bien o mal? No lo sé, eso depende de ti.

El Programa GAMER está disponible en formato físico en Amazon, un libro de 666 páginas, grande, a un precio de 470 pesos más envío. La edición Kindle es mucho más económica, puedes obtenerla a sólo 107 pesos (no hay envío!!!) y podrás leerlo en tu Smartphone o Tablet (hay dos ediciones, son iguales, fue error mío). O si lo deseas puedes hacerte de una copia física directamente conmigo a un precio de 350 pesos más envío, el cual puede tener dedicatoria. Dame la oportunidad, aunque sea para que me critiques.

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