Protagonista, villano, anti-héroe, coprotagonista… sí, son necesarios y están presentes en toda historia que vemos, leemos o jugamos, sin embargo los mundos, aún los de ficción, deben estar vivos, ser poblados por más de un individuo, es ahí donde entra la magia de los personajes secundarios.

El término personaje secundario parece despectivo, normalmente designa a algún individuo de poca o nula importancia que simplemente “está ahí”, sin embargo su importancia real está lejos de ser nula, de hecho un mundo vivo e interesante puede ser la causa del éxito o fracaso de toda obra.

¿Sabes por qué Los Simpson alcanzaron su estatus? No, no fue sólo por unas buenas primeras temporadas, fue por lo que hizo que esas temporadas fueran buenas: su mundo. Los Simpson hizo algo que pocas veces una caricatura había hecho, dotar de vida a toda una comunidad ficticia, tanto que realmente sientes que conoces Springfield, que es un mundo con más de una calle.

Recordemos algunas obras anteriores para tener una mejor comparativa.

En los Picapiedra (la caricatura más famosa antes de Los Simpson), el mundo consistía en Pedro, Vilma, Pablo y Betty, ocasionalmente aparecía el jefe de Pedro, con el tiempo añadieron a Pebbles y a Bam Bam pero no fue suficiente, el mundo en que vivían seguía viéndose vacío; Piedradura parecía componerse sólo de la casa de Pedro y la cantera donde trabajaba y las historias habían de sujetarse a lo que sus pocos personajes y locaciones podían darle.

En Caballeros del Zodíaco el mundo parece estar poblado únicamente por los cinco caballeros de bronce, Athena y el enemigo en turno, las situaciones siempre habían de suceder en torno a alguno de esos seis personajes y los combates usualmente eran uno a uno, en lugares aislados. ¿Qué comían, cómo se divertían? Nadie lo sabe pues la serie era únicamente para pelear.

En las novelas de H.G. Wells o de Julio Verne, el héroe se ve envuelto en una situación, habrá algunos personajes que le ayudarán y algunos con los que se topará, sin embargo todos están inmersos en la problemática, o sea no están viviendo una vida, su participación obedece a un propósito argumental y no están ahí para dar vida al mundo en que se desarrolla.

Lo mismo anterior podemos decir de la mayoría de las películas, si bien aquellas de una sola exhibición no pueden darse el lujo de dedicar tiempo a personajes laterales, otras que son serializadas, como El Señor de los Anillos o Star Wars, no presentan personajes más allá de su utilidad en la historia, en otras palabras no habitan el mundo sino que están para cumplir un trabajo.

Eso no sucede con los Simpson, esa caricatura creó una comunidad alrededor de los personajes centrales, comunidad que hizo más que simplemente dar vida a un ambiente falso, dio oportunidades de historias que, de otro modo, hubieran sido imposibles de desarrollar.

Si te centras únicamente en tus personajes relevantes tu argumento habrá de revolotear alrededor de ellos, de sus capacidades o deficiencias, sin poder explorar otros rincones. Lo vimos en Los Picapiedra (el mejor ejemplo comparativo con Los Simpson), en Piedradura los capítulos debían tratarse del carácter de Pedro y su relación con Pablo, Vilma estaba presente sólo para reclamarle a su esposo (mujeres) y Betty sólo para imitar a Vilma. Los episodios se centraban en problemas laborales… de Pedro, en problemas de pareja… de Pedro, en las vacaciones… de Pedro; o sea todo era lo mismo, era repetitivo y muy centralizado.

Los Simpson hicieron algo diferente, repartieron el foco entre cuatro integrantes de la familia en vez de sólo uno, y no sólo eso sino que, poco a poco, expandieron esa atención hacia el resto del mundo que habitaban; no todo debía ser Homero, había capítulos dedicados a Burns, a Smithers, a Moe, a Apu, y así muchos más.

Los secundarios tomaron un papel diferente, su cantidad no sólo sirvió para crear una geografía más viva, en que había un mundo más allá de los bordes de la casa de la familia Simpson, dio oportunidades para crear argumentos impensables: ¿un matrimonio hindú? Imposible si pensamos sólo en la familia Simpson pero… ahí está Apu. ¿Un hombre rico que pierde su fortuna? No podían hacer a Homero millonario pero existía Burns. Claro que la familia protagonista participaba y tenía un rol predominante (el show lleva su nombre después de todo), pero el foco ampliado daba una experiencia totalmente nueva, una que fue la razón por la que esa serie fue la mejor durante algunos años, y sigue siendo la razón por la que dicha serie se mantiene.

¿Cómo aplica eso?

En mi libro, El Programa GAMER (sí, este es uno de ESOS artículos) quise dotar al mundo de un ambiente vasto, no todo habían de ser las aventuras de Sharon, Gotnov o Jurgen, había más gente participando, es una guerra después de todo.

Es de ese modo que hay varios personajes que existen para dar vida al mundo en que suceden los hechos. Hay varios GAMERS además de Sharon, hay varios parias además de Gotnov, hay quienes los entrenan, existen otros, soldados normales, que se mantienen en la lucha; hay rivales, amigos, familias, personajes cuya función no necesariamente lleva un propósito sino que buscan dar vida al mundo y otorgar algunos elementos argumentales diferentes.

¿Cómo viven esta guerra los soldados? Puedes verlo. ¿Qué pasa con los locos que aprovechan el descontrol para darse gusto? Hecho. Puedes explorar más allá de las barreras de los personajes centrales y conocer un poco de cómo ven las cosas diferentes personas, diferentes puntos de vista, no sólo los valientes y aptos guerreros, también la gente asustada, los que aprovechan el momento, los desquiciados.

El Programa GAMER ya está disponible en formato físico y digital a través de Amazon, el primero a un precio de 450 pesos más envío mientras que el segundo a sólo 107 pesos. Otra alternativa que puede tomar más tiempo es conseguirlo directamente conmigo, ve a la sección de tienda y obtén tu copia por sólo 350 pesos más envío, si no hay en existencia contáctame para obtener más.

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