Ser regiomontano y crecer durante la década de los 80 deja aprendizajes muy variados producto de una extraña y displacentera superposición de modas, por un lado la ochentera, cargada de su glam y sintetizador, y por otro la onda grupera famosa de mi tierra natal.

Yo nací en 1981, eso significa que aparecí prácticamente junto con la década del spandex, lógico que durante mis primeros años no tuve consciencia de lo que me rodeaba pero conforme crecía iba asimilando lo que ocurría a mi alrededor, hombreras gigantes, aquanet, lentes oscuros en interiores. Y alrededor de todo eso, la música, sonidos procedentes del radio o la televisión que yo no podía identificar, sólo los escuchaba.

Cuando era niño la televisión por cable era para los ricos, y mi familia ni a clase media llegaba, por consiguiente hube de conformarme con tv abierta durante bastante tiempo, con eso y la radio. Eso significaba que, además de las caricaturas y las películas de Capulina, había comerciales con música, películas con canciones y programas de espectáculos donde participaban artistas.

En Monterrey los 80 mezclaron el glam característico de esa década con la música norteña característica… del norte. En mi casa a mis papás les gustaban los boleros de José José y las rancheras de Vicente Fernández así que no sé de dónde salió mi gusto por el rock.

Mi recuerdo más lejano que me refiere a la música era cuando mi mamá o algún tío me preguntaba qué música que gustaba, yo no conocía nombres de géneros pero recuerdo mi respuesta: “la alegre”, y es que los boleros y las rancheras solían ser canciones muy tristes que trataban de cosas desagradables, corazones rotos, alcohol, hombres despechados, etc. Cuando decía “las alegres” me refería a esa otra música que sólo escuchaba por accidente, esa que nadie en mi casa escuchaba, y esa era el rock.

Pero ser rockero en Monterrey durante los 80 no era cosa fácil, México no difundía mucho ese género, sí seguro que había estaciones de radio pero recuerda que yo era un niño de 4 o 5 años, tenía una tele y ya, dependía de ese aparato para conocer el mundo más allá de mis papás.

Así tuve que soportar mucho tiempo escuchando música que no me gustaba, esas canciones tristes en casa o esas horrendas cumbias en la calle. Cuando más adelante (ya consciente de los géneros musicales), unos vecinos nos llevaban a la escuela, a ellos les gustaba ir escuchando a Bronco… no sabes cómo odiaba a ese mencionado grupo, tanto que cuando se separaron realmente me alegré pues creí que ya nadie los volvería a escuchar.

Mi contacto con el rock era muy esporádico, sin internet ni cable dependía de la tv abierta donde no transmitían mucho rock, mi principal fuente eran los comerciales y las intro de mis caricaturas, que ahh cómo me gustaban esas canciones movidas, los requinteos de Vaquero en Halcones Galácticos, sabía que esa era mi música pero no podía acceder a ella tan fácil como quisiera.

Mi papá nunca fue alguien que compre… punto, él no compra, no digo discos o cassettes sino nada, trata de sacarle el máximo provecho a todo lo que alguna vez consiguió y no lo renueva hasta que sea absolutamente necesario. Él no compraba cassettes y yo no conocí el CD sino hasta que apareció el primer Playstation. Por ello no tenía ninguna manera de conocer la música más que por coincidencia; sólo conocía de esa música por lo que escuchaba de lejos e incluso durante un tiempo pensé que Laureano Brizuela era rockero sólo por su look.

Sin embargo cuando te gusta algo encuentras como obtenerlo, me tomó mucho tiempo el conocer la música que sabía que me gustaba; pasé todos los 80 sin estar consciente de Metallica, de Guns & Roses, de Nirvana, es más, ni siquiera conocía a Soda Stereo, cuando los demás niños de la escuela platicaban de esos grupos (Guns y Nirvana eran bastante populares en mi pequeño círculo social) yo no podía decir nada pues nunca los había escuchado. Cuando por fin accedí a la tv por cable y, con ello, a MTv cuando aún se trataba de música, absorbí todo el conocimiento musical que me había perdido en vivo.

Así me volví más o menos conocedor del tema, al menos para alguien que nunca tuvo acceso de primera mano. Conocí el metal por medio de headbangers y pude ponerme poco a poco al corriente de esos grupos que a todos les gustaban, aunque para cuando los conocí bien ya no eran populares.

No puedo decir que ame la música, no tuve mucho contacto con ese medio cuando niño, sólo puedo decir que me gusta, que conozco un poco al respecto y que mucho de ello es porque me trae recuerdos de mi infancia. Me gusta el rock, me gusta desde niño y superé las barreras que me impidieron conocerlo, en un ambiente y una época en la que esa música era casi tabú, pude superar esas barreras y me he dedicado a ponerme al corriente desde entonces, una labor que nunca acabará pues cada cuando descubro buena música de esos años que jamás llegué a conocer.

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