En aquellos infelices años de mi adolescencia, antes de que el internet estuviera literalmente por todos lados, a veces llegaban a mí recortes de revistas en donde se veían unos personajes muy interesantes, chicas pechugonas y un panda. Era la serie que jamás creímos ver en México.

Ranma ½ es una serie de animación japonesa que alcanzó mucha popularidad hace bastantes años. Era una extraña mezcla entre anime de karatazos y comedia, lo que la convertía en una serie relativamente apta para gustos muy variados e, irónicamente y debido a su contenido, no apta para todo público.

Trataba de Ranma Saotome, una chico de 16 años que llegaba en compañía de un panda al dojo de la familia Tendo, cuyo maestro era amigo del padre de Ranma. Este último llegaba al dojo para casarse con una de las tres hijas del dueño del establecimiento debido a… bueno, Japón. Los calzones se les cayeron a todos cuando notaron que ese chico era realmente una chica, y se les volvieron a caer cuando descubrieron que esa chica era realmente un chico y que el panda era el papá de Ranma.

Resulta que Ranma es realmente un chico pero que tanto él como su padre están malditos, si se mojan con agua fría, Ranma se convierte en una chica y su padre, Genma, se convierte en un panda, lo que generará un montón de situaciones chuscas debido a la confusión sexual que presenta.

De muchas formas, Ranma ½ es Los Simpson del anime, al menos a mi forma de ver; al igual que la serie de Groenning, Ranma es poblado por una rica variedad de personajes secundarios que dan vida al mundo que estamos viendo por tv; y del mismo modo que con los habitantes de Springfield, hay una gran variedad de situaciones que involucran una combinación de personajes principales y secundarios. En Ranma ½ nunca los capítulos se parecían entre sí.

Aunque a grandes rasgos era una comedia, había también combates, eso dotaba a esta serie de elementos para atraer a dos tipos de audiencia: a aquellos que quieran reír y a aquellos que quieran acción; si bien no era Dragon Ball, podías esperar peleas en Ranma y algunas podían volverse bastante intensas, aunque las vidas de los personajes jamás estuvieron en riesgo. Los episodios de combates siempre eran de los más apreciados pues eran los que “avanzaban” la historia.

Y digo “avanzar” porque, al igual que con Los Simpson, realmente nunca hubo una historia que avanzar en Ranma, a diferencia de otros animes en los que hay un comienzo y los personajes se dirigen a un fin determinado, en Ranma nunca existió dicho fin, al menos no más allá de hacerse “más fuertes”. Los episodios consistían en el día a día, sin una gran conspiración o un demonio amenazando la estabilidad de Tokio, realmente sólo se trataba de vivir, de ir a la escuela, de comer, de salir de paseo. ¿Cómo es que eso se volvió divertido?

Quizá haya sido por esa extraña mezcla de comedia y acción, sí cada suceso era relativamente cotidiano pero se le aderezaba con elementos místicos, con artes marciales, con alguna técnica secreta. Episodios tan estúpidos como un día que fueron al parque de diversiones y se les acabó el dinero, el aprender a patinar o una carrera de obstáculos  se volvieron memorables gracias a que no se trataba nada más de eso sino que había algún elemento extra que ponía el conflicto.

Otra razón de su éxito quizá haya sido por sus personajes, y también eso lo hacía similar a Los Simpson. En Ranma los personajes tenían mucho carisma, y no sólo los principales sino que los secundarios se volvían parte de una comunidad. El doctor enamorado de Kasumi que se ponía nervioso al verla, el bully de la escuela que, sin saberlo, amaba al alter ego de su enemigo, la encargada de repartir comida china que acosaba al protagonista. Los diversos personajes tenían no sólo diseños muy simpáticos sino que sus personalidades eran igual de apreciables.

Más importante en ellos, vivían ahí. En muchas series los personajes secundarios simplemente “llegan” y no pareciera que tuvieran vida fuera de la pantalla. Recordemos a Ten Shin Han en la saga de Majin Boo, ausente durante semanas para sólo llegar, dar una patada y quedar nuevamente olvidado. En Ranma no era así, los personajes habitaban la comunidad aún y cuando no aparecieran en el episodio, podían salir en el fondo o dar una línea y desaparecer, convivían, trabajaban, estudiaban, se sentían vivos. Ver un capítulo de Ranma extrañamente no se sentía como un solo capítulo sino que, por la manera en que esta serie estaba construida, parecían varios episodios mezclados en uno, daba mucho con los 22 minutos que duraba.

Pero no todo era tan bonito, Ranma ½ fue una serie que causó mucha polémica en México debido a su tema de un chico que se vuelve chica, se le acusó de instar a la homosexualidad, de confundir el género de sus espectadores, de inmoral y de que pikachú significaba “más grande que Dios” (sí, la crítica mezclaba a todas las series en una).

Si bien Ranma no instaba a la homosexualidad, sí jugaba con las situaciones de confusión de género, era divertidísimo ver a Kuno tratando de enamorar a Ranma mujer sin saber que era hombre realmente, y a Ranma sin saber cómo reaccionar ante los arrimones que le daban. También se jugaba mucho con esa mentalidad de hombre en el cuerpo de una mujer: sí, Ranma como mujer tenía todo el cuerpo de una fémina, pero su mente era de hombre por lo que sus actitudes no cambiaban y eso le permitía mostrarse de más. Aunque bueno, Ranma realmente no era muy varonil.

Sin embargo sí era una serie que, aunque divertida y a veces emocionante, su principal atractivo eran las escenas subidas de tono. Las chicas de Ranma ½ tenían diseños muy atractivos y eran todas bastante voluptuosas, debido al tema de las transformaciones, había muchas justificaciones para desvestirlas y poner ciertos momentos sugestivos, incluso la serie en Japón mostraba pezones rudimentarios que en México fueron censurados. Aunque realmente no instara a la homosexualidad, sí era una serie con alto contenido sexual que era atípico para la televisión mexicana.

¡Y aun así la transmitieron por tv abierta! Eso fue lo sorpresivo, nadie jamás pensó que un anime tan sexual llegaría a la televisión mexicana pero sucedió. Canal 5 fue la encargada de transmitir los episodios de Ranma ½, y con bastante éxito. Así de lunes a viernes, entre 7 y 8 pm, eran las horas de Ranma, horas que no nos perdíamos.

El primer capítulo llegó como episodio único, para ver qué tal pegaba. Fue el de una carrera de obstáculos y artes marciales para ganar una dotación de comida china. Un concepto realmente idiota pero… vaya que funcionó. Después de verlo queríamos más, y más, al poco tiempo entró en la programación habitual y se mantuvo durante bastante tiempo.

El doblaje también fue excepcional, de hecho es uno de los mejores que llegué a escuchar. Ranma ½ representa el pináculo del doblaje mexicano; cada personaje quedó exacto, las voces atinaban a la personalidad y le daban un aire extra. Muchos excelentes actores de doblaje participaron y ni uno falló.

Ranma ½ fue una excelente serie de anime, divertida, a ratos emocionante, con una excelente calidad de dibujo, un doblaje extraordinario y bastantes chichis para ver. Era una serie que atrapaba a todo tipo de público, a quienes queríamos ver chicas, a quienes queríamos karatazos, a quienes queríamos reír; gustaba a hombres y mujeres por igual, era bien difícil de encasillar pues, mientras Dragon Ball era para hombres y Sailor Moon para mujeres, Ranma ½ era para todos.

Algunos episodios memorables

Ranma ½ no era una serie de historia, la mayoría de los capítulos eran auto-conclusivos y, cuando había sagas, eran cortas, de unos 3 episodios; eran éstos los más memorables y se convertían en los más recordados por todos.

Cada capítulo de Ryoga, el rival de Ranma, era algo para verse; el tipo era gracioso, simpático y el único que podía pelear contra Ranma en cierta igualdad. Tuvo varios muy memorables pero el de la técnica de la explosión seguro es su mejor.

Los capítulos de Moose, en especial su introducción, era el segundo rival de Ranma y, aunque no tan hábil, era el más tramposo de todos.

Los capítulos de reunión; había algunos episodios que juntaban a más de un rival de Ranma para enfrentar a alguien más fuerte; éstos eran épicos.

Pantimedias Taro, quizá el rival más poderoso al que Ranma enfrentó en el anime, Pantimedias Taro fue el arco argumental épico de la serie, en el que este personaje vencía a todos los rivales de Ranma y al propio protagonista. Sí su motivación era estúpida (odiaba a Happosai porque lo bautizó Pantimedias), pero fue el momento de tensión.

Mi capítulo favorito debido a que me gustaba la chica, cuando Nabiki se vuelve la “novia” de Ranma. Nabiki era la chica que me gustaba en Ranma ½ y realmente salía muy poco, este episodio, que además fue de los mejor dibujados, le dio bastante protagonismo, se veía hermosa y le permitió demostrar su ingenio. Cabe decir que también es de los más graciosos.

Lo que me recuerda una vieja tradición de Nerdcast.

Cualquier excusa es buena para poner una foto de Nabiki.

Ranma ½ fue una serie bastante agradable de ver, de las más ligeras y a la vez divertidas que podías encontrar por tv abierta mexicana. Con humor, acción, personajes simpatiquísimos, situaciones un poco subidas de tono y el mejor doblaje que podrás escuchar; es sorprendente que una serie conformada casi totalmente por capítulos de relleno haya sido algo tan bueno. Lástima que termine tan abruptamente.

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  • Luis Martin Ibarra
    Gran serie, es uno de mis animes favoritos, cada tanto me veo un capítulo para recordar mi infancia.